Reflexiones: Sexo y maldiciones

Hola amigos, ¿qué tal? Para quienes son creyentes de la Palabra de Dios, les comparto algunas leyes que proveyó Moisés en Levítico 18, para tratar con las prácticas sexuales.
18:6 «Ninguno se acerque a pariente cercano alguno, para tener relaciones sexuales. No tengas relaciones sexuales con la esposa de tu padre (madrastra), ni con tu hermana, (incluyendo hermanastra), ni con la hija de tu hijo o la hija de tu hija, ni con la hermana de tu padre o de tu madre, ni con la esposa del hermano de tu padre.» «No tengas relaciones sexuales con tu nuera ni con tu cuñada ni con una mujer y su hija.» «No tengas relaciones sexuales con la esposa de tu prójimo. «No tengas relaciones sexuales con un animal. Es perversión.»
«Cualquiera que haga estas cosas detestables, tales personas deben ser cortadas de su pueblo. Guarden, pues, mi ordenanza, y no hagan las detestables costumbres que fueron practicadas antes que ustedes vinieran [de Egipto] y no se contaminen con ellas. (18:29-30)”.
La lista anterior no incluye todas las prácticas, pero pone un fundamento para entender que sí existen los pecados sexuales.
Observen que en Deuteronomio 27:20-23 estos pecados sexuales están incluidos en la lista de pecados que liberan maldiciones sobre aquellos que los practican.
Víctor Martínez les recuerda que el impacto de las maldiciones a menudo nos obliga a soportar las consecuencias de nuestras acciones en su totalidad, disminuyendo la calidad de vida y trayendo desgracias a la persona.
Hasta la próxima.