Reflexiones: Descalzos en el colegio

Hola amigos, ¿qué tal? HabÃa una vez un hombre que vivÃa quejándose porque no tenÃa zapatos, hasta que le pasó por al lado un hombre que no tenÃa pies. Recuerdo que fueron estas mis palabras con las que en plena fila motivé a mis estudiantes para iniciar una campaña de recolección de zapatos para niños y jóvenes necesitados.Â
Y como Dios me ha dado el don de la palabra, al terminar mi motivación pidiendo por los necesitados, mis alumnos empezaron todos a quitarse los zapatos y tenis y a depositarlos en un cajón destinado para tales fines.
¿Resultados? Una escuela el dÃa entero descalza, incluyendo a este director y unos padres que me querÃan matar a la salida, al final reunimos cientos de pares de zapatos.
Es un asunto de actitud, de motivación, de liderazgo, de impacto, ¿Qué le pedÃa yo a mis alumnos para ayudar a los demás, que al otro dÃa no estuviera ahÃ?
VÃctor MartÃnez da gracias a Dios por haberme permitido tratar siempre con jóvenes cuyos valores cristianos fueron cultivados y siempre prevalecieron por encima de todo.
Hoy las cosas son tan diferentes, pero no por los niños y jóvenes que siempre son sensibles y receptivos, sino porque los adultos no están en esto, no le facilitan los medios para ejercer la caridad.
Aquà estaré siempre dispuesto a dirigir cualquier campaña, a apoyar cualquier ser humano, a compartir de lo mucho o poco que Dios me ha dado, únete con tus hijos y vamos a ayudar a la gente.
Hasta la próxima.



