Reflexiones: Amigos de infancia

 Ayúdame a salvar una vida Â
Hola amigos, ¿qué tal? En verdad que los amigos de infancia no se olvidan y hay alguno más que otro que dejó sembrado en tu corazón alguna enseñanza, que contribuyó a ser como tú eres.
El hijo de mi madrina era un compañerito a quien yo admiraba mucho, bebÃa leche con avena, le gustaba la música, en una ocasión más que otra hacia algunas travesuras, como amarrarme sin que pudiera desatarme en compañÃa de otro amigo. Y asà sucedÃan travesuras de amigos que nunca olvidamos, pero a pesar de todo yo lo admiraba.
Desde temprana edad era solidario, desprendido, y todo lo regalaba, nada más tenÃa que antojarte de lo que fuere, aun siendo su juguete más preciado. Todo lo compartÃa.
Creció con una conciencia social extraordinaria y ya adolescente vivÃa en grupos juveniles de acción social, en los barrios marginados y entregado a los más pobres, de él aprendà esa gran lección de ser amigo de los pobres.
Mi amigo Marcelito se convirtió en un hermano pues llegué a vivir temporadas con él en la que mis padres querÃan emigrar, yo, muy apegado a los mÃos, con gran pesar en mi alma, aprendà algo que mi amigo me enseñó, a llenarme de la presencia de Dios para no sentirme solo y a contar con su amistad incondicional.
VÃctor Martinez 50 años más tarde sabe que mi amigo ahà está, no sé si aún valora la presencia de Dios, pero sà sé que siempre está listo para servir. Dios lo bendiga.
Hasta la próxima.




