La corrupción se queda con los corruptos

Por Augusto Álvarez
Algunos partidos, a lo largo de su accionar, en la realidad pueden definirse como laboratorios donde se incuba la traición.
Sin embargo, no están solos, tienen sus iguales, como son aquellas entidades que, desde su primer día de nacer, pueden ser definidas como nido de ratas.
Podemos afirmar que cualquesea el escenario, esa es la realidad en la partidocracia dominicana.
Pese a nuestra afirmación, miramos a personas que aún militan allí, y en medio de la estampida, ahí se quedan, constituyéndose en los amantes del desierto.
¿Por qué esos que están en el desierto no tratan de salir? ¿Tienen donde ir? Ese podría ser su dilema, quizás su grado de contaminación con acciones corruptivas, impidan poder estar bajo un mismo techo con la honestidad y la decencia.
Aunque un analista, desde el punto legal, no se atreva a decir: “Ese, se llevo entre las uñas tantos millones…”. Hay que preguntarse, ¿cuál era su realidad antes de ocupar aquella posición en el Estado?
Por ejemplo, varios jóvenes pedían «bola» para ir a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ahora esos mismos jóvenes, que ya son muy adultos, andan en su propio carro, y del año.
Quienes aún se mantienen en los desiertos políticos, reciben todo lo que la corrupción pueda agregar a sus cuentas bancarias, porque no tienen dónde ir, ahí se quedan y si se van, contaminan su nuevo habitad.



