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Danos hoy nuestro pan de cada día

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REFLEXIONES…

 

 

 

 

 

Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

Danos hoy nuestro pan de cada día. Si algo he aprendido en mi vida desde temprana edad, ha sido recordar todos los días aquel pasaje de Mateo 6:9-13, que nos narra como Jesús nos enseñó a orar, diciendo sencillamente: “Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, no nos deje caer en tentación y líbranos del mal. Amén”

Víctor Martínez piensa que es esta la oración más completa para alabar a Dios, santificarlo, darle gracias, aceptar su voluntad, pedir perdón, pedir que no nos falte el pan de cada día, y pedirle su protección contra las tentaciones y el mal.

Cuando voy camino al metro, al bus, a la parada mientras camino, es esa la oración que voy musitando entre mis labios acompañada de aquella alabanza a su Madre Santísima una y otra vez. He aprendido a orar todo el tiempo y mientras lo hago ir recordando los nombres de mis seres queridos, de mis amigos, de quienes me piden oración y hasta de quienes no me quieren.

En esta Cuaresma una de las cosas que he ofrecido al Padre cómo sacrificio, por mis peticiones y mi purificación ha sido el ayuno, sobre todo, sacrificar el pan, ese pan de cada día que le pido y que nunca puede faltar en mi mesa, sin importar lo que digan los médicos, no comer pan para mí, implica pasar hambre. Luchar fuertemente contra esa tentación, en un país donde existe el mejor pan y la más grande variedad, por todas partes, no es fácil.

Listos para tomar el metro de Turquía, en medio de la multitud y trasladarnos de una ciudad a otra en busca de un lugar donde distraernos un poco, mi hija y yo subimos al metro, claro, mientras mi oración del Padre Nuestro estaba en mi mente y mi corazón. Nos sentamos al lado de una muy humilde señora, acompañada de su hija, quien nos brinda una tierna sonrisa tal vez como respuesta a esa espontánea sonrisa que permanentemente sale de mi rostro para todos mis hermanos, más la mirada tierna de mi hija, que irradia tanto amor a todo el mundo; arranca velozmente el metro, mientras estoy pidiendo “danos hoy el pan de cada día” y es entonces cuando Dios nos sorprende con un gesto maravilloso de amor.

Aquella señora y su hija abren una funda con cuatro teleras de pan, una para mi hija, otra para mí y las otras que llevaba para su familia, nos miran, sonríen y con tanto amor y ternura nos regalan el alimento prohibido en esta Cuaresma, no podíamos decir que no, sería un desaire y una ofensa.

Su mirada penetro en lo mas profundo de mi alma, los ojitos alegres de mi hija se humedecieron y yo pregunté al Padre, ¿qué me estás mandado a decir?, le di las gracias a ellas: “saol”, a mi Padre del cielo por su forma tan tierna, sus detalles y amor para conmigo y quedé inmerso en profundos pensamientos durante todo el resto del día.

Bajamos del metro agradeciendo y humanamente como todo débil pecador, decidí comer ese pan que consideré sagrado, e incité a mi hija a compartirlo.

Así son las cosas de Dios, permanentemente está contestando a quienes lo invocan, le agradecen y le piden.

Hoy te invito a ti que me escuchas, a orar, a orar y a orar todo el tiempo, habla con Dios, búscalo en el prójimo, estate atento a los detalles que a diario llegan a tu vida y pasan por tu lado, imagínate, lo tienes siempre a tu lado caminando contigo, no lo ignores aprende a comunicarte con Él.

Este mensaje ha llegado a todos ustedes como cortesía de un alumno muy agradecido.

 

Feliz Día de la Mujer

 

Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, pero, la mujer que teme a Dios, esa será alabada. Proverbios 31:30

Hasta la próxima.

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