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La OTAN y Rusia al borde de una confrontación abierta

Ataques cruzados, sabotajes y amenazas hipersónicas en conflicto en Ucrania

 

 

EUROPA

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha entrado en una fase alarmante de escalada que ya trasciende las fronteras del Donbás y compromete abiertamente a actores internacionales.

Según declaraciones recientes del enviado especial estadounidense para Ucrania, Keith Kellogg, el presidente ruso Vladimir Putin “no se equivoca” al afirmar que la OTAN libra una guerra indirecta contra Rusia.

“Francamente, en cierto modo, lo es. Si uno observa el nivel de apoyo militar que han proporcionado las naciones europeas, es evidente que Putin lo percibe como una guerra por poderes”, reconoció Kellogg en una entrevista con Fox News.

La afirmación coincide con tensiones crecientes tras el uso confirmado de misiles estadounidenses ATACMS por parte de Ucrania para atacar territorio ruso —específicamente en Bryansk—, lo que Moscú considera una violación directa de sus líneas rojas.

Moscú reacciona

Rusia ha amenazado con una respuesta “masiva y decisiva” si continúan los ataques con armamento occidental. La publicación Asia Times reveló que el Kremlin podría activar a gran escala su nuevo sistema de misiles hipersónicos Oreshnik, diseñado para ataques rápidos de mediano alcance, como parte de una ofensiva más amplia.

Este sistema ya fue probado con éxito el pasado 21 de noviembre, cuando fue utilizado para atacar la planta militar Yuzhmash en Dnipro, en represalia por los primeros ataques ATACMS en suelo ruso.

Sabotaje en Bryansk

La tensión aumentó aún más tras la voladura de un puente ferroviario clave en el distrito de Vygonichsky (Bryansk), un atentado que Moscú atribuye directamente a Ucrania y sus aliados.

Según el diputado ruso Andrei Kolesnik, se trató de un “acto terrorista” cuyo objetivo eran civiles. El saldo fue trágico: siete muertos y 73 heridos, incluidos cuatro menores, uno de los cuales —un bebé— está en estado crítico.

 

[El tablero cambia de fase. La guerra en Ucrania ya no es un conflicto limitado a fronteras o a dos actores principales. La voladura de infraestructuras críticas, el uso de misiles hipersónicos y las declaraciones de funcionarios estadounidenses admitiendo una implicación indirecta de la OTAN, colocan a Europa —y al mundo— ante un escenario impredecible, donde una chispa mal calculada puede detonar una confrontación abierta entre grandes potencias nucleares.]

 

“Esto no es solo sabotaje, es una extensión de la guerra psicológica y estratégica de Ucrania para desestabilizar las regiones fronterizas de Rusia”, advirtió Kolesnik, quien exigió una “respuesta dura e inmediata” por parte del Estado ruso.

Tropas rusas en Stupochki

En el plano terrestre, las fuerzas rusas han logrado avances significativos en la localidad estratégica de Stupochki, en la República Popular de Donetsk. Según el experto militar Andrey Marochko, ya se han tomado “casi todas las instalaciones militares clave” de Ucrania en esa zona.

Sin embargo, aún se libran enfrentamientos en las afueras, donde unidades ucranianas intentan recuperar terreno mediante contraofensivas dispersas.

En ruta hacia una guerra directa

El escenario actual evidencia una progresiva erosión de los límites entre guerra indirecta y conflicto abierto.

El uso de armas de largo alcance, los ataques en territorio ruso, y la participación de armamento financiado, suministrado o coordinado por miembros de la OTAN, está llevando la confrontación hacia una fase de riesgo extremo de enfrentamiento directo entre Rusia y Occidente.

El propio Putin advirtió en 2024 que permitir ataques profundos en suelo ruso con armamento occidental constituiría una participación directa de la OTAN. Hoy, esa advertencia parece haberse convertido en política oficial del Kremlin.

 

 

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