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2025: un año podrido hasta el hueso y una Navidad que no se siente, enlodada por la corrupción

¡Cógelo, Picante! Precios por las nubes, corrupción sin castigo, narcopoder enquistado y una Policía fuera de control cierran un año que deja al país al borde del hartazgo.

 

 

Buenos días.

¡Cógelo, Picante!El año 2025 se está despidiendo, dejando un sabor amargo y persistente en la boca de los dominicanos.

La canasta familiar subió completa, sin excepciones. Los combustibles nunca bajaron y se mantuvieron —y aún se mantienen— por las nubes. Para colmo, el dólar llegó a  los 65 pesos por uno y hoy sigue rondando los 64, mientras desde el poder se negaba la realidad con descaro.

La corrupción hizo historia, pero no por combatirse, sino por normalizarse. Las ejecuciones policiales continuaron. Hubo operativos letales, asaltos, robos y una inseguridad que tocó techo, mientras la llamada reforma policial está atrapada en un pantano. La imagen y la credibilidad de la Policía Nacional están en su punto más bajo.

Desde el Palacio Nacional, tanto el presidente como la vicepresidenta negaron en su momento lo que todo el mundo sabía: que SeNaSa estaba siendo golpeada por irregularidades graves. Hoy, esa negación pesa como una losa.

Gravísima y alarmante es la denuncia del veterano abogado Tomás Castro, quien afirma que en Banreservas existe un hoyo financiero mayor que el que hundió al BANINTER durante el gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004). No es una acusación menor. Son palabras mayores.

Según el jurista, el presidente Luis Abinader ya conoce la situación y en enero tendría que tomar decisiones. Si esto se confirma —y todo indica que no se trata de un simple chisme— estaríamos ante uno de los escándalos financieros más graves de la historia reciente. La denuncia refuerza rumores persistentes de que en Banreservas algo huele muy mal.

Narco, poder y silencio. En este contexto, conviene recordar las palabras de Faride Raful, hoy ministra de Interior y Policía, cuando afirmó que no existe narcotráfico sin complicidad, tanto política como policial. Si tomamos esa afirmación como punto de partida, la conclusión es incómoda, pero lógica, pues si hoy hay más narcotráfico que nunca, algo está fallando —o alguien está mirando hacia otro lado—.

Negarlo sería subestimar la inteligencia de la población. Hay sectores políticos que callaron, toleraron o facilitaron, y también sospechas persistentes dentro de la Policía Nacional, donde algunos oficiales exhiben niveles de riqueza difíciles de explicar. Eso no es una condena, es una alerta que exige investigación.

Mientras tanto, la realidad golpea con balas. Un joven perdió la vida durante un operativo policial en el sector Camboya, en la zona norte de Santiago. La víctima, Víctor Alfonso Paredes, de 24 años, residía desde hacía ocho años en el sector. El hecho ocurrió la madrugada del viernes.

  • Otra vida joven truncada.
  • Otro operativo cuestionado.
  •  Otra familia destrozada.

Y en Villa Consuelo, Distrito Nacional, otro joven pierde la vida, abatido por la espalda durante una intervención policial que, según vecinos, comenzó a punta de gas pimienta y disparos descontrolados contra un compartir de jóvenes del sector.

Agentes del llamado “orden público” irrumpieron como si se tratara de un campo de batalla, lanzando gas y accionando sus armas sin criterio, con un saldo fatal que vuelve a teñir de sangre a la Navidad dominicana.

Mientras tanto, el Gobierno empuja una Navidad empobrecida: todo caro, bolsillos vacíos, sin alegría, sin música… y ahora manchada de sangre.

Todo esto ocurre mientras la reforma policial vive solo en discursos y los abusos, la corrupción y el narcotráfico siguen cobrando vidas. El país se hunde entre escándalos financieros, narcopolítica y balas oficiales, y el poder responde con silencio. Y sí: ese silencio también mata.

Última semana de 2025: ¿y ahora qué? Llegamos a la última semana de 2025 con el ruido de nuevos casos de corrupción tocando la puerta. Se habla —en voz baja, pero insistente— de dos ministerios, una liga que no es deportiva, dos institutos y de lo que podría destapar “Operación Cobra 2.0”.

La corrupción se expande como un virus: pica, se riega y no da tregua.

La propia directora general de Ética e Integridad Gubernamental, Milagros Ortiz Bosch, ha informado que se han remitido al menos 276 casos por acciones reñidas con la ley y la moral. La pregunta es inevitable:

– ¿Dónde están esos expedientes?
– ¿Quién los frenó?
– ¿Por qué no avanzan?

Mientras tanto, el gobierno anuncia millones “inyectados” a la economía, pero los supermercados lucen vacíos o con pocos clientes. Y queda la pregunta que ya está en la calle: ¿Hay o no hay pollos?
La oposición habla de escasez y de precios disparados de la carne blanca.

Así se va el 2025: caro, violento, corrupto y sin respuestas claras.

El 2026 asoma. Pero primero, alguien tiene que apagar esta hemorragia.

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