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RD al rojo vivo: corrupción, escándalos y el gobierno que no pega una

¡Cógelo, Picante! Mientras Abinader cacarea sobre “cambio” y reforma policial, Senasa y la Policía Nacional muestran que en el país la corrupción tiene nombre y apellido, y la seguridad es solo un mito.

 

 

  Buenos días… 

¡Cógelo, Picante!Muchos dominicanos en Estados Unidos y Europa ya no saben qué pensar. Algunos creen que República Dominicana debería cerrarse, porque todos los días surge un escándalo nuevo, y el gobierno del PRM y Luis Abinader no pega una.

Y lo peor: venden el país como un paraíso, mientras los que vivimos aquí sabemos que todo es cuento y maquillaje.

Los que no creemos en cuentos ni relajos llaman al Senasa “el seguro que no estaba asegurado”. Ahí tienen, las maravillas del “gobierno del cambio”. Y sí, el cambio existe… pero de malo para peor.

Lo que pasa en la Policía es un copia y pega de Senasa. Con nombres y apellidos claros: Escándalos y hedor a corrupción.

Ojalá el presidente Luis Abinader no se despiste, porque cuando el lío explote, el cáncer policial no tendrá cura… será, peor que en Senasa.

Recuerden lo que pasó con Senasa: cuando la oposición —la Fuerza del Pueblo— denunció la corrupción, Abinader salió como un gallito, defendiendo a funcionarios y acusando a la oposición de buscarle la cinco patas al gato.

Empero, el gato resultó más peligroso que lo que esperábamos, pues de allí lo que salió fue un tigre salvaje que dejó a todos, incluso a Abinader y al PRM, salpicados.

Y eso mismo se avecina en la Policía Nacional. Lo que algunos creen que son cuentos de Adán, según generales y coroneles, es una terrible realidad.

Para muestra, un botón: la famosa “casita” de un asistente del director de la Policía. Hace cuatro años era un “don nadie” y hoy es un “tutupomte”. La primera casa: 69 millones de pesos. La segunda: 15 millones. Y eso no es todo… ya construyó otra para su hermana y otra para un hermano, y se dice, que también tiene fincan recién adquiridas. ¡Que viva el cambio!

Todo estos datos nos llegó vía satélite, desde organismos estadounidenses, radicados en la República de Colombia. 

Y mientras tanto, el presidente Abinader, en materia policial, peor que en Senasa. En aquel caso actuó por presión. Aquí, cuando le hablan de corrupción, hace puente de comunicación y comienza a cacarear sobre “reforma policial”. Pero recuerde: el que no da primero, recibe el garrotazo al final. Igual que en Senasa.

Presidente Abinader, le repetimos: al que no da, le dan. Al que no actúa contra la corrupción y otros delitos, se hace cómplice.

Lo ocurrido ayer con Santiago Hazin (prisión preventiva) y el Sr. Reid (prisión domiciliaria) recuerda al caso Odebrecht: el sobornado a Najayo y el sobornador en su casa. ¡Seguro que hay que repensar el concepto de justicia!

Y no hablemos de seguridad: República Dominicana es un país sin control, donde la inseguridad domina.

Según Juan Ariel Jiménez, los estados financieros de Banreservas, Bagrícola y las EDEEs presentan hoyos tan grandes como el de Senasa. ¡Socorro!

Atención, presidente Donald Trump, en seguridad y transparencia, República Dominicana es un relajo total.

Y para los organismos internacionales inservibles que opinan desde hoteles de cinco estrellas, que dejen de pintar maravillas donde hay desastre, pobreza, corrupción y escándalos. Aquí el pueblo jodido carga con el mismísimo Lucifer.

Presidente Trump, declare la corrupción como pandemia terrorista, a los cómplices como terroristas, y machete y Gillette con ellos. Cero negociación, narcos y narcopolíticos, sin visa, sin pasaje y en primera clase hacia Estados Unidos.

Y esperen… nuestros “calieses”, como dice Guzmán Peralta, nos traen información sobre la mansión del General. Pero eso queda para mañana.

 

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