2026 ARRANCA CON EL CUCHILLO AFUERA
Más caro todo, más impune el poder y más cansado el pueblo. Aviones, listas, impunidad y basura por doquier

Buenos días…
Llegó el 2026… subido en dólares, montado en la nube de los precios abusivos de la canasta familiar y de los medicamentos impagables.
Un año que entra caro, turbio y desconfiable, mientras la gente cruza los dedos esperando —otra vez— que la Policía deje de atropellar, que la inseguridad baje aunque sea un escalón, y que los delincuentes uniformados y sin uniforme empiecen a ser controlados de verdad.
Porque aquí la justicia no es ciega: mira, reconoce y protege. Ve perfectamente a los desfalcadores del Estado, a los que amanecen millonarios sin explicación, a los narcos convertidos en “narcopolíticos” gracias al dinero sucio.
Aquí, los de arriba mandan, los de abajo aguantan. Así funciona el circo en el 2025.
Llegó el 2026 con la esperanza de que las mentiras y las estafas se hayan quedado enterradas en el 2025, un año que dejó dolores de cabeza, ejecuciones, precios por las nubes, mediocridad institucional y un tránsito salvaje, donde sobrevivir es cuestión de suerte.
Arranca el 2026 con la ilusión de que el famoso “cambio” traiga menudo, no discursos. Que se caiga la venda de los organismos internacionales, esos que ven maravillas donde hay miseria, desarrollo donde hay abandono y una justicia independiente que aquí nadie siente.
Ojalá el 2026 les regale lentes nuevos a esos organismos para que no vean claridad… donde sólo hay oscuridad.

RUIDOS DE PASILLO, OLORES A ESCÁNDALO
El 2026 arrancó cargado de presagios amargos. Se comenta que vienen cambios en el Gobierno, que hay un avión listo para llevarse a unos cuantos, que políticos y empresarios tiemblan, que Sisalril sancionó a Senasa, pero no pasó nada, que Camacho promete anticorrupción sin impunidad, que se pide ética y transparencia, que la JCE canceló 38 mil cédulas, y que pasadas las fiestas, volvieron los basureros como si nada.
Todo suena… pero poco se siente.
La gente quiere cambios de funcionarios, a ver si cambia el rumbo, porque el país va mal, muy mal. Negarlo es insultar la inteligencia colectiva.
EL AVIÓN DEL RUMOR
Desde hace tiempo corre la versión de que hay un avión norteamericano en una terminal del Gran Santo Domingo, con una lista selecta de pasajeros reclamados por la justicia de Estados Unidos para responder por algunas “travesuras”. ¿Cuento? ¿Advertencia? ¿Prólogo? Pronto se sabrá.
Las malas —o buenas— lenguas aseguran que en esa lista hay políticos con cargos, congresistas, empresarios y lavadores de dinero. Dicen que los nombres empezarán a salir. El país espera… y observa.
SENASA, SILENCIO Y COMPLICIDAD
Decir que Sisalril sancionó a Senasa sin consecuencias no defiende al Gobierno, lo hunde. Porque si hubo sanciones reales, la pregunta es simple: ¿Dónde están las consecuencias?
La vicepresidenta Raquel Peña encabeza el Gabinete de Salud. El ministro Víctor Atallah preside el Consejo de Senasa. Otros cercanos al presidente Abinader tienen funciones ahí. Entonces, ¿es tan difícil defender la obra de gobierno o hay gente empeñada en hacerlo fracasar desde adentro?
ANTICORRUPCIÓN: MENOS MICRÓFONO, MÁS ESPOSAS
Wilson Camacho promete más acciones contra la corrupción y jura no tener compromisos con la impunidad. Perfecto. Pero aquí no se premian promesas: se exigen resultados. No es decirlo. Es hacerlo.
Todos los días se habla de reformas éticas y transparencia. El primero en mencionarlo es el propio presidente Luis Abinader. Repetimos: no es discurso, es práctica.
CÉDULAS FANTASMA Y MUERTOS VOTANTES
Casi 40 mil cédulas canceladas en 2025 por falsificación, suplantación y muertos que seguían votando. Esto no es error técnico. Es un escándalo nacional.
BASURA, DESORDEN Y DESPREOCUPACIÓN
Parece que a los alcaldes del Gran Santo Domingo no se les ha bajado el humo de las fiestas, porque sus municipios están llenos de basura. Pasa todos los años. Nada se planifica. Todo se improvisa. Marca país: desorden crónico.
Y AFUERA, QUE AL MENOS HAYA PAZ
Ojalá el 2026 traiga paz entre Ucrania y Rusia, Israel y Palestina, y una salida sensata al conflicto entre Estados Unidos y Venezuela. Que al menos el mundo respire… porque aquí adentro, el aire está cada vez más pesado.



