El béisbol de RD está como el país: se tambalea y pinta un escenario tétrico
Águilas le ganan al Escogido en medio del lío y la crisis por decisión de LIDOM y siguen vivas, mientras la liga prende fuego con el caso Águilas-Toros

SANTO DOMINGO, R.D.
El béisbol dominicano anda igualito que el país, sin rumbo claro y al borde del desorden.
Decisiones improvisadas, líos de escritorio y juegos que se definen más en oficinas que en el terreno han puesto la pelota criolla patas arriba.
El fanático está hastiado, los equipos inconformes y la credibilidad del torneo, igualito que el país, en cuidados intensivos.
En vez de fiesta, hay incertidumbre. En vez de claridad, confusión. Un escenario oscuro, donde el juego que mueve pasiones hoy se tambalea como nunca.
A las emociones propias del Round Robin se le sumó un rebú que tiene a fanáticos, equipos y opinadores echando chispas.
La decisión de al LIDOM de anular el juego entre Águilas Cibaeñas y Toros del Este, una medida que ha dejado un tufo de crisis institucional justo cuando el torneo entra en su recta final.
En medio de ese ambiente caldeado, las Águilas hicieron lo único que podían controlar: ganar en el terreno.
Leody Taveras se vistió de héroe al conectar un sencillo productor con dos outs en la novena entrada, rompiendo el empate y guiando a los cibaeños a una victoria 4-1 sobre los Leones del Escogido, la noche del domingo en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, en la jornada 18 del Round Robin del campeonato 2025-26 de LIDOM.
El juego estuvo trancado 1-1 desde el sexto episodio, hasta que Taveras soltó una línea al center que llevó a Fernando Peguero al plato y desató el grito aguilucho. Acto seguido, con Steward Berroa en tercera, Geraldo Perdomo rodó por segunda para empujar otra, mientras Taveras también anotaba para poner cifras definitivas de 4-1.
Las Águilas ahora miran hacia La Romana, donde este lunes enfrentan a los Toros del Este en el Estadio Francisco A. Micheli.
De ganar, tendrían que jugar un partido extra ante los taurinos, que dominan la serie particular 4-1.
Pero todo esto ocurre bajo la sombra del caos provocado por la anulación del choque previo entre ambos conjuntos, una decisión de la LIDOM que muchos consideran un golpe duro a la credibilidad del torneo y que tiene al béisbol local “en el ojo del huracán”.
En el montículo, Jorge Tavárez cumplió con cinco entradas sólidas de tres hits y una carrera limpia, con una base por bolas y cuatro ponches. Richard Rodríguez (1-1) se llevó la victoria al lanzar la octava, y Matt Foster cerró con autoridad para apuntarse su segundo salvamento. Grant Gavin aportó dos entradas en blanco, mientras Roel Ramírez (0-1) cargó con la derrota tras permitir tres carreras —dos limpias— en el noveno.
A la ofensiva por las Águilas, Taveras se fue de 3-2, con anotada, empujada y dos boletos; Geraldo Perdomo de 4-1 con una remolcada, y Cristhian Adames, aunque no pegó hit, anotó una y negoció tres bases por bolas.
Por el Escogido, Sócrates Brito remolcó con doble, y Yamaico Navarro, Erik González, Francisco Cordero y Alcides Escobar dieron un hit cada uno.
Con las 18 jornadas completadas, los Leones del Escogido (12-6) ya aseguraron el banderín del Todos contra Todos, su séptimo y el primero desde la temporada 2013-14.
Los Toros (11-6) están a medio juego, las Águilas (10-7) a juego y medio, y los Gigantes del Cibao quedaron fuera con un doloroso 2-16.
Mientras tanto, el terreno habla, pero fuera de él el béisbol dominicano enfrenta una de sus pruebas más duras: resolver el desorden, recuperar la confianza y evitar que las decisiones
Escenario tétrico
En definitiva, el béisbol dominicano anda dando tumbos y el panorama no es nada bonito.
Decisiones de escritorio, juegos anulados y reglas que cambian sobre la marcha han creado un ambiente pesado, de desconfianza y malestar general.
Fanáticos molestos, equipos confundidos y un torneo que en vez de definirse en el terreno se enreda en oficinas.
En plena recta final, la pelota criolla vive horas grises, con la credibilidad en juego y la sensación de que el espectáculo se está manchando justo cuando más claridad y firmeza se necesitaban.



