ACTUALIDADPICANTE

La olla destapada: denuncias, poder y nervios en Palacio

Carlos Peña aprieta, Surún alerta y el sistema se defiende como gato boca arriba

Buenos días.

¡Cógelo, Picante!Carlos Peña sigue haciendo oposición de verdad, de la que pica, molesta y no pide permiso. Denuncia lo que —según él— huele a corrupción, sin maquillaje ni rodeos. Eso lo coloca, hoy por hoy, en un sitial visible frente a una población cansada, harta, ansiosa de justicia, que quiere ver el fin real de la impunidad que —según amplios sectores— se ha institucionalizado bajo el gobierno del PRM y del presidente Luis Abinader.

Peña ha afirmado públicamente que el ministro de Hacienda, Magín Díaz, estaría presionando a personal de la DGII para ocultar un expediente que, según dice, existe en esa institución. Advirtió que accionará para que esos informes salgan a la luz. Si es así, estamos ante un paso clave: la transparencia no se negocia, se impone.

A esta voz se suma la del abogado Surun Hernández, otro gallo fino del ring jurídico, quien alerta sobre lo que define como “entramados corruptos” que —según su denuncia— el gobierno del PRM estaría armando en silencio para retener cuotas de poder más allá de una eventual derrota electoral. Surun no se anda con paños tibios: califica esos movimientos como “diabólicos”, mientras cuestiona el silencio de amplios sectores.

Por estas y otras razones, hay quienes sostienen que el pueblo debe reaccionar, porque si la corrupción y la inseguridad continúan golpeando al país, se lo van a chupar entero, y entonces no quedará más remedio que tomar las calles.

Surún también ha planteado que el presidente Abinader estaría blindándose judicialmente para evitar futuros procesos vinculados a presuntos actos de corrupción. Todo esto se dice en un contexto donde, según opinan analistas y actores políticos, el Ejecutivo mantiene una fuerte influencia sobre el Tribunal Constitucional, el Ministerio Público y procura afianzar control sobre el Poder Judicial, pensando en dormir tranquilo después del 2028, cuando todos los termómetros políticos indican que el PRM podría ser desalojado del poder.

Pero ojo: República Dominicana no está sola en este tablero. El país es observado de cerca por Estados Unidos, y el presidente Donald Trump ha demostrado que sanciona sin mirar rangos, sea quien sea: magistrados, altos funcionarios o figuras “intocables”. Nadie está vacunado. Y si alguien duda de eso, que le pregunte a Nicolás Maduro.

A propósito, atención Ángel Martínez: desde Washington —según informaciones que circulan— siguen tu caso con lupa. Dicen que conocen los detalles, quiénes son los verdugos y quiénes están detrás de ellos. Estados Unidos no actúa a la ligera: tarda, pero cuando llega, llega seguro. Mientras tanto, aquí, para las autoridades dominicanas —incluyendo el Poder Judicial y el Ministerio Público— tú sigues siendo presentado como “el delincuente más peligroso del planeta”, con grillete incluido. Tu delito: Decir lo que otros callan.

También ha llegado una información delicada y preocupante que amerita aclaración oficial. Según versiones que circulan, el actual subdirector de la Policía Nacional, general Guzmán Badía, quien supuestamente espera su decreto como próximo jefe policial, tendría unos 10 millones de pesos en una cuenta a plazo fijo que —según se afirma— no habría podido justificar plenamente en su declaración jurada.

Sinceramente, cuesta creerlo, pero las autoridades están obligadas a investigar. Más aún cuando se comenta que el oficial cuenta con fuertes respaldos familiare muy cercanos al presidente Abinader. También persisten interrogantes sobre su salida pasada de la Intendencia de Armas, su posterior traslado a Barahona, y un episodio previo con una empresa cementera del Cibao, del cual aún se esperan que ofrezca explicaciones claras antes de cualquier designación.

Estas versiones, ciertas o no, no pueden seguir bajo la alfombra. Y si aquí algunos prefieren mirar hacia otro lado cuando las denuncias incomodan al poder, que sepan que el Tío Sam no pestañea. Vigila como águila, observa con ojo de lince y actúa con mano de acero cuando entiende que debe hacerlo.

Sí, porque como dice el pueblo: al dedo malo, to’ se le pega. Y en los pasillos del poder creen que todo lo malo de este país afecta la imagen del presidente Abinader, cuando en realidad lo que la erosiona es el silencio frente a las denuncias.

Para los que llevan anotaciones: Estados Unidos no descuida a República Dominicana. Ha visto cómo políticos, empresarios y funcionarios se han vuelto multimillonarios en tiempo récord, cómo se intercambian favores, cargos, alcaldías, diputaciones y senadurías, mientras los bolsillos se inflan y la ética se encoge. Y no solo aquí: hay otros cuatro países de la región donde la soga también está apretando.

Hasta aquí llegamos por hoy. Es domingo, día de pausa… porque desde mañana arranca la semana, y todo apunta a que vendrán sorpresas, sacudidas… y quizás, para algunos, mucha diarrea política.

En definitiva, la situación en la República Dominicana está color de hormiga, delicada hasta el fondo. El ambiente político huele a pólvora y la pelota, juego tras juego, se irá calentando durante todo el 2026 y rumbo al 2028, cuando cada movimiento, cada silencio y cada denuncia pesarán como jonrón con las bases llenas. Nada será casual: lo que viene es un campeonato áspero, de choques duros y decisiones que pueden cambiar el marcador del país.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba