ACTUALIDADPICANTE

Policía en rumor, poder en familia y seguridad en picada

Designaciones cuestionadas, casos turbios sin aclarar y un Estado que parece manejarse como finca privada

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Increíble, pero cierto. Anoche, en los propios predios policiales, corría con fuerza el rumor de la inminente designación del general Guzmán Badía, actual subdirector de la Policía Nacional, como nuevo director de la institución.

Según versiones internas, la movida respondería a peticiones o presiones atribuidas a la señora Rosa Sula Coronado, madre del presidente Luis Abinader, y a su hermana Rita Abinader.

Allegados al general Guzmán Badía aseguran que la designación sería cuestión de horas. Incluso, se comenta que el decreto estaría listo y podría hacerse público este domingo.

Sin embargo, lejos de aplausos, los comentarios dentro de la institución son duros y demoledores. Oficiales consultados sostienen que Guzmán Badía nunca ha comandado una dirección, que no tiene experiencia operativa y que, durante la jefatura de Eduardo Alberto Then, fue removido de la Intendencia de Armas por presuntas acciones contrarias a los reglamentos policiales, incluyendo —según esas versiones— la asignación de armas a oficiales en retiro forzoso, una práctica expresamente prohibida.

Y eso no es todo. Oficiales policiales afirman que el general arrastra un expediente “feo” vinculado a una empresa cementera del Cibao, de la cual —según esas mismas fuentes— habría salido de forma deshonrosa. De hecho, retaron públicamente al general a explicar al país qué ocurrió allí.

También cuestionan su formación académica y aseguran que su principal mérito sería su cercanía personal con la madre y una hermana del presidente. De ser cierto, el cuadro es vergonzoso.

¿Es así como se dirige una institución del Estado? ¿Cómo si fuera una empresa privada o un patrimonio familiar? Con razón, en materia de seguridad, el país anda mal y el pueblo paga las consecuencias de decisiones erráticas. Ojo con eso, presidente Donald Trump.

El caso de la desaparición y muerte de la niña Brianna Genao, en Puerto Plata, no cuadra. Hay elementos que generan dudas y levantan sospechas de que los confesos, supuestos responsables, ocultan información. Expertos en investigación criminal deben abrir bien los ojos. Todo indica que alguien podría estar siendo protegido. El telón es desagradable y lo que se esconde detrás luce tenebroso.

Insistimos en que en el gigantesco caso de corrupción administrativa del SENASA hay gatos entre macutos. No están todos los que son. Se percibe un intento de proteger a personajes turbios del propio gobierno. Santiago Hazim debe dejar la tembladera y decir todo lo que sabe. La Procuraduría está obligada a investigar las amenazas en su contra y el Estado debe garantizarle seguridad, pero desde la cárcel.

Circula con fuerza la versión de que este escandaloso expediente lo están enfriando, con el objetivo de enviar a Hazim a su casa, bajo arresto domiciliario, sin grillete. Así no hay justicia.

Por eso estamos como estamos. Mucha impunidad, cero transparencia.

Los cambios anunciados por el gobierno no son los que la población esperaba. Al país le están metiendo gato por liebre.

Resulta lamentable que la oposición política esté ciega, incapaz de ver —o denunciar— los problemas que asfixian a la nación. ¡Ave María Purísima!

Alguien debería decirnos cuáles son los logros reales del INTRANT y de la DIGESETT a favor de la ciudadanía. Y queremos respuestas de los incumbentes, no de voceros improvisados. Porque el caos en el tránsito es simplemente insoportable: tapones por doquier, desorden total y cero autoridad.

Presidente, en materia de seguridad —incluyendo el tránsito— su gobierno es un desastre. Lo que se ha visto hasta ahora es:

  • Escándalos en el INTRANT

  • Escándalos y abusos en la DIGESETT

  • Escándalos, abusos y maltratos en la Policía Nacional

Y, pese a todo eso, ahora se pretende convertir la Policía en una empresa familiar. No sorprende, entonces, que la llamada reforma policial haya sido un rotundo y estrepitoso fracaso.

¿Y el alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio, cuándo va a remendar la Carretera Mella y la avenida Charles de Gaulle? los hoyos en esas vías son una vergüenza pública.

A propósito, ¿por qué Faride Raful no suelta las bocinas y se dedica a limpiar las aceras, para que la gente pueda caminar sin jugarse la vida? ¿Y el director de la DIGESETT —si es que existe— cuándo empezará a poner orden en las vías, hoy obstruidas por talleres y negocios improvisados?

Así no se gobierna. Así se profundiza el caos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba