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República Dominicana: entre la desvergüenza y el relajo

Drogas, impunidad, nepotismo y caos, este es el menú diario del poder

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!Luis Abinader da clases de moral a estudiantes, mientras el gobierno suspende la prueba. Los legisladores se burlan de los trabajadores. La Policías reprimiendo policías: el colmo del relajo. A Nicolás se le “maduraron” los cuartos guardados en Suiza. Trump vuelve a apretar a Cuba.Pero eso no es todo: La Casa Blanca quiere sentar a Delcy y a María Corina en la misma mesa. Yayo Lovatón se sube al ring contra Hipólito y Pacheco. Y en Seguros Banreservas hay un lío… y no es de ropa. Y aquí hay más y pican.Los funcionarios que vayan poniendo sus barbas en remojo, porque el presidente Luis Abinader estuvo ensayando en el liceo Germán Martínez lo que debería estar aplicando en el gobierno: moral, cívica y ética.Ojalá el mandatario entienda que la transparencia no se declama, se practica, y que dar discursos bonitos mientras se tapan vagabundería… no cuadra.

Cuánta falta hacen los sindicalistas de antes, aquellos que no se dejaban marear, para frenar la burla descarada de los legisladores con la reforma al Código Laboral. Ese cuentico de que “no hay consenso” ya hiede. Huele a hombre del maletín. No jueguen con candela, que cuando se aprieta demasiado la tuerca, se corre la rosca.

Muy feo, muy bajo y muy abusivo ver policías reprimiendo a tiros y bombazos a otros policías que solo reclaman lo que se ganaron con años de sudor. Son 936 agentes con 11 meses esperando su pensión. Muchos enfermos, muchos viejos… y la respuesta es gas y balas. Eso no es autoridad, ni respeto a los derechos humanos… eso es abuso.

Donald Trump sigue apretando a Cuba, y Díaz-Canel le responde claro y raspao: “Nadie nos dicta lo que tenemos que hacer”. Duelo de pulso… a ver quién parpadea primero.

Aunque suene a arroz con mango, la Casa Blanca quiere sentar este jueves a Delcy Rodríguez y María Corina Machado en la misma mesa. Si eso se da, prepárense… porque de ahí sale candela o sale humo negro.

Yayo Sanz Lovatón se subió al ring y dijo que las críticas internas por las cancelaciones no son vientos que tumban cocos, garantizando la unidad del PRM. Así le respondió, sin rodeos, a Hipólito Mejía y a Alfredo Pacheco, que se quejaron por los despidos. Campana sonó… primer asalto servido.

Y ojo con esto: En Seguros Banreservas insisten que hay un lío… y no es de ropa. El nuevo vicepresidente, Luis Valdez, tendrá que explicarle al país qué le dejaron ahí antes de que Nelson Arroyo brincara para Aduanas. Porque cuando el río suena… es porque piedras trae.

A nosotros nos da vergüenza… vergüenza ajena. Pretender venderle al país que el cacique-obispo de SENASA, Santiago Hazim, es un angelito, víctima de atropellos a su dignidad, a su intimidad y a la presunción de inocencia, y eso es una burla descarada al pueblo dominicano. Eso no es defensa de derechos, eso es encubrimiento elegante.

Quien negó medicamentos, retrasó servicios médicos y jugó con la vida de la gente no merece homenajes ni excusas, sino rendir cuentas con todo el peso de la ley. Cada muerte asociada a esa gestión pesa, y pesa mucho.

Un seguidor de ¡Cógelo, Picante! nos llamó alarmado: asegura que el presidente Abinader está manejando la Policía Nacional como si fuera una empresa privada, una cementera cualquiera.

El ciudadano —ingeniero, nativo de Santiago y emigrado por la crisis económica— afirma que un pariente del general Guzmán Badía, en España, le confirmó que, a petición de la señora Sula Coronado, madre del presidente, Abinader lo designaría jefe de la Policía. ¿La razón? Un favor familiar.

¡Qué vergüenza! Otra dominicanada histórica. Un país manejado como si fuera una dinastía, donde los cargos se heredan o se piden por WhatsApp. Y si al menos se tratara de un oficial con trayectoria impecable… pero no tiene ni experiencia policial ni conducta intachable.

Para colmo, una fuente de Relámpago Informativo, que prefiere no referirse públicamente al tema, entregó a uno de los editores ¡Cógelo, Picante! copias de documentos de entrega de armas a oficiales retirados de forma forzosa, cuando Guzmán Badía era Intendente de Armas de la PN. Eso es un delito penal.

¡Ave María Purísima!
¿Esa es la reforma policial?
¿Esa es la transparencia?

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