La ruta de la cocaína: Venezuela, RD y el caso que llegó a Barajas

Un exfuncionario de la Embajada de Venezuela en España fue detenido en Madrid con 50 kilos de cocaína; fuentes citadas por la prensa señalan una ruta que habría pasado por Venezuela, República Dominicana y España.
Por Plinio De Oleo
La detención en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas de José Rafael Escorihuela Pereira, exfuncionario diplomático venezolano, con 50 kilos de cocaína en su equipaje, vuelve a colocar bajo la lupa las rutas internacionales utilizadas para el traslado de drogas y el papel que podría haber desempeñado República Dominicana como punto de tránsito.
La detención de José Rafael Escorihuela Pereira en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, con 50 kilos de cocaína en su equipaje, ha abierto una investigación que toca directamente al entorno de antiguos funcionarios venezolanos y una ruta que, según fuentes citadas por medios de comunicación, habría conectado a Venezuela, República Dominicana y España.
El caso ocurrió el 8 de septiembre de 2026 y permanece bajo secreto de sumario en España.
Escorihuela Pereira fue funcionario de la Embajada de Venezuela en España y ocupó anteriormente responsabilidades diplomáticas en India. En 2023 aparecía como ministro consejero de la misión venezolana en Madrid. La documentación diplomática española de ese período también lo registra con ese cargo.
Posteriormente, en marzo de 2025, una resolución publicada en la Gaceta Oficial venezolana lo designó como director general del Despacho del Ministerio del Poder Popular de Comercio Exterior, en calidad de encargado.
El arresto en Barajas
De acuerdo con las informaciones publicadas por El Pitazo y recogidas por otros medios, Escorihuela fue detenido cuando intentaba ingresar a Madrid procedente de un vuelo internacional.
Durante la inspección de su equipaje, los agentes localizaron 50 kilos de cocaína.
Según esas mismas informaciones, el detenido se identificó ante los agentes como diplomático venezolano. Sin embargo, la Guardia Civil procedió con la inspección y terminó encontrando el cargamento.
Las autoridades españolas mantienen el expediente bajo reserva, por lo que todavía no se conocen públicamente todos los detalles de la investigación ni el alcance de la participación de cada una de las personas detenidas.
Una ruta bajo investigación
Uno de los elementos más llamativos del caso es la ruta que, según fuentes citadas por El Pitazo, habría utilizado Escorihuela.
La publicación señala que habría realizado cinco viajes siguiendo una misma ruta: Venezuela, República Dominicana y Madrid.
Según esa versión, los vuelos salían de Venezuela en aeronaves privadas con destino a Santo Domingo. Desde República Dominicana, el trayecto continuaba hacia España mediante vuelos comerciales. La información agrega que las autoridades dominicanas habrían compartido datos de inteligencia con las autoridades españolas, lo que habría contribuido al seguimiento que terminó con la detención en Barajas.
De confirmarse judicialmente estos elementos, la investigación podría adquirir una dimensión mayor a la simple incautación de un cargamento de cocaína.
Porque entonces la pregunta sería:
- ¿Quiénes participaban en la cadena?
- ¿Quién organizaba los vuelos?
- ¿Quién financiaba los traslados?
- ¿Quién recibía la droga?
- ¿Quién facilitaba la logística?
- ¿Y qué papel desempeñaba cada país dentro de la ruta?
El segundo detenido
El caso también involucra a Kelvin Jesús Matos Pérez, exfuncionario de la Embajada de Venezuela en España, quien figura entre los detenidos por el mismo expediente.
Según El Pitazo, Matos Pérez mantenía además un vínculo familiar con Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente venezolano Nicolás Maduro. La Guardia Civil confirmó a ese medio que las actuaciones permanecen bajo secreto, por lo que no se han divulgado públicamente todos los detalles sobre su presunta participación.
Por tanto, cualquier responsabilidad individual deberá establecerse dentro de la investigación y el proceso judicial correspondiente.
Antecedentes que vuelven a poner a barajas bajo la lupa
El aeropuerto de Madrid-Barajas no es ajeno a controversias relacionadas con Venezuela.
En enero de 2020, la entonces vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez llegó al aeropuerto madrileño en un vuelo privado y mantuvo allí un encuentro con el entonces ministro español José Luis Ábalos.
Aquel episodio, conocido como el “Delcygate”, generó una amplia controversia política y judicial en España. Diversos medios informaron además sobre el traslado de numerosas maletas desde el avión de Rodríguez hacia un vehículo de la Embajada venezolana. Las versiones sobre el contenido de esas maletas fueron objeto de controversia y no deben confundirse con el actual caso de cocaína.
Es decir, son hechos distintos, aunque ambos tienen como escenario el mismo aeropuerto y conexiones con altos funcionarios venezolanos.
República Dominicana, otra vez en el mapa
El nuevo caso vuelve a poner atención sobre República Dominicana como punto de tránsito dentro de determinadas rutas internacionales de narcotráfico.
Las autoridades dominicanas, particularmente la Dirección Nacional de Control de Drogas, han participado en numerosas operaciones contra cargamentos de cocaína destinados a mercados internacionales.
El puerto multimodal Caucedo y los aeropuertos dominicanos forman parte de una infraestructura logística que mueve grandes volúmenes de mercancías y pasajeros, razón por la cual también son utilizados por organizaciones criminales que intentan aprovechar las rutas comerciales y aéreas.
Pero una cosa debe quedar clara, que un territorio aparezca dentro de una ruta investigada no significa automáticamente que sus autoridades estén involucradas.
Precisamente por eso las investigaciones deben establecer responsabilidades individuales y no convertir una ruta de tránsito en una acusación colectiva.
Una investigación que apenas comienza
El expediente de Barajas permanece abierto.
La Guardia Civil española intenta establecer el alcance de la operación, determinar el origen y destino del cargamento y establecer si existen otras personas involucradas.
Mientras tanto, la ruta señalada por las fuentes —Venezuela, República Dominicana y España— queda bajo la lupa.
Y la pregunta fundamental sigue siendo la misma: ¿Era un viaje aislado o formaba parte de una estructura internacional de transporte de cocaína?
La respuesta tendrá que salir de las investigaciones. Porque en el narcotráfico internacional, muchas veces la maleta es apenas la punta del iceberg.
Lo verdaderamente importante es descubrir quién empaca, quién transporta, quién protege, quién recibe y quién cobra.



