Haití está para recuperar el país, no para montar urnas

La OEA pide a la ONU renovar y desplegar completamente la Fuerza de Supresión de Pandillas, mientras la violencia sigue dejando muertos, heridos y territorios bajo control de grupos armados.
Manchester, N.H.
Que no se hable de elecciones ahora en Haití. Es una utopía. Es relajar con el dolor de un pueblo. Es una tomadera de pelo.
¿Cómo se puede hablar de elecciones donde no hay instituciones?
En Haití no hay Estado. No hay Policía Nacional con control territorial. No hay justicia que funcione. No hay parlamento. No hay registro civil confiable. No hay hospitales abiertos. No hay escuelas seguras. No hay luz ni agua en barrios enteros tomados por pandillas.
Haití está en anarquía total. En desorden total. Pandillas con fusiles de guerra que cobran peaje para dejar pasar, que secuestran, que matan, que violan, que queman casas.
Las cifras de la ONU lo dicen todo: más de 3,050 muertos y 1,401 heridos en solo seis meses de este año; 1,408 asesinados solo entre abril y junio. ¿Ese es un país para montar urnas?

Elecciones requieren instituciones, y hoy Haití no tiene ninguna. Requiere seguridad para votar, y hoy el haitiano no tiene seguridad ni para buscar comida.
Por eso me hago eco del llamado urgente que hizo la OEA a la ONU para que se despliegue YA y de forma completa la Fuerza de Supresión de Pandillas, con soldados, con dinero, con equipos y con logística. Como dijo el secretario general de la OEA, un mandato en papel no basta.
Primero hay que recuperar el territorio. Primero hay que desarmar a las bandas. Primero hay que devolverle la vida al pueblo haitiano.
Después que haya orden, después que haya paz, entonces hablamos de democracia.
Pero ahora, hablar de elecciones es una burla a los muertos, a los heridos, a los desaparecidos y a los miles que cruzan irregularmente a RD. Según el Ejército Dominicano, solo en una semana se detuvieron 3,651 haitianos en estatus irregular y casi 10 mil en el último mes, y con ese flujo descontrolado nos llega de todo: armas, drogas, enfermedades y violencia que ya golpea nuestra frontera.
¡Primero la vida, primero el orden, primero Haití de pie! Lo demás es relajo diplomático.



