INTERNACIONALES

¡Corrupción! Muerte trágica y sospechosa de juez ocurre cuando se tambaleaba el entorno de Netanyahu

El fallecimiento del magistrado Beni Sagi, ocurrido en la Carretera Nº 6 de Israel, provoca una pausa judicial en la investigación por la compra de submarinos a Alemania, justo cuando el expediente entraba en su fase más crítica.

 

ISRAEL

La muerte del juez Beni Sagi en un accidente de tránsito detiene temporalmente el Caso 3000, una de las investigaciones más sensibles que salpican por corrupción al entorno del primer ministro Benjamín Netanyahu.

La muerte del juez Benny Sagi, presidente del Tribunal de Distrito de Beersheba, se produjo el 4 de enero de 2026 en un accidente de tránsito en la Ruta (Carretera) 6 de Israel, cuando su motocicleta fue impactada por un vehículo que se incorporó a la autopista desde un camino de tierra.

 Sagi, de 54 años, fue declarado muerto en el lugar por los servicios de emergencia tras sufrir heridas graves. La policía detuvo al conductor y abrió una investigación por homicidio negligente, sin por ahora evidencia oficial de vínculos políticos o conspirativos.

El magistrado estaba al frente de asuntos relacionados con el denominado “Caso 3000”, una investigación que examina posibles sobornos y conflictos de interés en la adquisición de submarinos y buques de guerra a Alemania, y que ha salpicado a figuras cercanas al primer ministro Benjamin Netanyahu. Aunque Netanyahu fue interrogado como sospechoso clave en esta causa, no ha sido formalmente acusado en ese expediente específico y el juicio principal contra él por otros casos (1000, 2000, 4000) se sigue por un panel distinto en Jerusalén.

La muerte de Sagi ocurre en un momento crítico del proceso judicial, cuando estaban en curso audiencias finales y solicitudes de acceso a documentos clasificados que podían esclarecer relaciones políticas en el caso. La ausencia de un juez titular provoca una pausa administrativa inevitable, ya que el sucesor debe revisar miles de páginas de evidencia antes de reanudar las actuaciones, con lo cual la emisión de un veredicto podría posponerse meses.

Reacciones oficiales han destacado la trayectoria de Sagi como un juez respetado y talentoso, profundamente valorado dentro del sistema judicial israelí.

El presidente de Israel, Isaac Herzog, y altos mandos judiciales han expresado condolencias, resaltando su compromiso con el Estado de derecho y lamentando la pérdida de un funcionario de alta integridad.

El magistrado fue sepultado en el cementerio de Kiryat Shaul, en Tel Aviv, en una ceremonia solemne.

Pese a especulaciones y publicaciones en redes que sugieren conexiones entre su muerte y el caso de Netanyahu, las autoridades israelíes mantienen que se trata de un trágico accidente de tránsito y no han señalado hasta ahora indicios de que el fallecimiento esté relacionado con presiones políticas o intentos de interferir en la investigación.

Cronología

  • Fase previa (finales de 2025)
    El juez Beni Sagi, presidente del Tribunal de Distrito de Beersheba, encabezaba actuaciones sensibles del Caso 3000, centradas en la compra de submarinos y buques de guerra a Alemania. En ese contexto, había solicitado acceso a documentos clasificados vinculados a decisiones políticas y de seguridad nacional.
  • 1–4 de enero de 2026 (hecho fatal)
    Sagi muere en un accidente de tránsito en la Carretera Nº 6, tras ser impactado por un vehículo que ingresó desde un camino de tierra en un punto ciego. El conductor fue detenido; la policía atribuye el hecho a conducción bajo los efectos de estupefacientes.
  • Horas posteriores
    Las autoridades descartan, de manera preliminar, vínculos directos con la Oficina del Primer Ministro, insistiendo en que se trata de un siniestro vial. Se abre una investigación por homicidio involuntario/negligente.
  • Efecto judicial inmediato
    La muerte del magistrado congela el ritmo del proceso: se activa una pausa administrativa mientras se designa sustituto, quien deberá revisar expedientes voluminosos y actuaciones previas.

  • Consecuencia política y judicial
    El retraso beneficia objetivamente a los investigados, en un momento en que el caso entraba en su etapa más delicada, con audiencias decisivas y potenciales definiciones de alto impacto institucional.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba