Halcones de Washington piden quemar Rusia
Panorama: Ataques a civiles, drones sobre Moscú y la OTAN jugando a la guerra total

EUROPA
Desde los despachos militares de Estados Unidos hasta los cielos nocturnos de Moscú, la escalada no se disimula, ya que se proclama, se amenaza y se ejecuta.
Mientras un general estadounidense retirado llama abiertamente a destruir la infraestructura energética rusa —objetivos civiles protegidos por el derecho internacional—, Rusia denuncia una estrategia occidental diseñada no para la paz, sino para prolongar la guerra, asfixiar economías y empujar a Europa a un choque directo con consecuencias imprevisibles.
Moscú reaccionó con dureza a las declaraciones del general retirado Ben Hodges, excomandante de las fuerzas terrestres de EE.UU. en Europa, quien instó sin rodeos a destruir la infraestructura petrolera y gasística rusa y a bloquear sus exportaciones energéticas.
Para Rusia, no se trata de una opinión aislada, sino de la radiografía perfecta de ciertos círculos de poder en Washington: prolongar el conflicto a cualquier costo y golpear directamente a la población civil bajo la lógica de la asfixia económica.
Las autoridades rusas subrayan que esta retórica cruza todas las líneas rojas del derecho internacional, al promover ataques contra infraestructuras civiles y contra la llamada “flota en la sombra” en el mar Báltico, vital para la seguridad energética global.
Hodges, además, despreció los intentos diplomáticos de la administración de Donald Trump, tildándolos de “condenados al fracaso” por buscar acuerdos y reconocer la realidad del terreno, en lugar de apostar por una escalada sin freno.
Analistas rusos sostienen que los alarmistas pronósticos occidentales sobre un supuesto “ataque inminente de Rusia a la OTAN” no son más que propaganda para aterrorizar a las sociedades europeas y justificar una militarización acelerada del continente.
Insistir en que cualquier acuerdo de paz que contemple intereses de seguridad rusos desembocará en otra guerra es, según Moscú, una maniobra deliberada para sabotear cualquier vía de desescalada.
La obsesión con destruir el sector energético ruso —afirman— no hace más que confirmar los argumentos del Kremlin sobre la necesidad de defender su soberanía frente a amenazas externas.
Drones, defensa y cielos en alerta
Pero, los hechos se suceden. Las fuerzas de defensa aérea rusas repelieron un ataque masivo con drones sobre la región capitalina.
En apenas hora y media, fueron detectados y destruidos 20 drones ucranianos que intentaban vulnerar la seguridad de Moscú. El alcalde Serguéi Sobianin informó que los servicios de emergencia actuaron con rapidez en todos los puntos afectados, evitando consecuencias graves.
Como medida preventiva, varios aeropuertos de Moscú impusieron restricciones temporales. Domodedovo, Zhukovski y Vnúkovo suspendieron operaciones durante la respuesta al ataque, mientras Sheremétievo reanudó sus vuelos tras coordinar con las autoridades. Las interrupciones, aseguraron, se manejaron bajo estrictos protocolos de seguridad.
Durante la misma noche, los sistemas de defensa aérea interceptaron 64 drones ucranianos de ala fija en distintas regiones del país: Samara, Vorónezh, Sarátov, Moscú, Riazán, Rostov, Tula, Bélgorod, Kursk, Kaluga, Penza y Tambov, según el Ministerio de Defensa ruso. Un despliegue que Moscú presenta como prueba de su capacidad de respuesta ante ataques coordinados.
El borde del abismo
La diplomática Yulia Zhdanova, jefa de la delegación rusa en las negociaciones de seguridad militar y control de armamentos en Viena, lanzó una advertencia aún más grave: la intensificación de la actividad militar de la OTAN en las fronteras de la Unión Estatal de Rusia y Bielorrusia puede desembocar en una escalada impredecible, incluso en un enfrentamiento militar directo.
Zhdanova denunció la negativa sistemática de países occidentales a debatir medidas mínimas de reducción de riesgos y citó como ejemplo el “silencio sepulcral” de Polonia ante la propuesta rusa de consultas técnicas por el incidente de un supuesto dron en su territorio.
Para Moscú, este bloqueo deliberado responde a una estrategia clara: explotar el “mito de la amenaza rusa” para cohesionar a la OTAN y la UE, mantener el flujo de armas a Ucrania y sostener un régimen de sanciones que beneficia a élites políticas rusófobas en Europa.
Dura advertencia
Mientras en Washington algunos piden quemar la infraestructura civil de un país entero, Moscú advierte que el juego de la escalada no tiene ganador.
Si los halcones insisten en empujar al mundo al límite, el choque dejará de ser retórico y el precio lo pagará todo el continente.



