Niegan intervención militar terrestre de EE. UU. en México; liberan marinos rusos
Las autoridades confirman presión contra el crimen organizado y crecientes tensiones diplomáticas en la región

WASHINGTON / CIUDAD DE MÉXICO
Contrario a versiones infundadas que circulan en redes y algunos medios, Estados Unidos no ha declarado ni puesto en marcha una operación militar terrestre en México.
No obstante, la administración del presidente Donald Trump ha elevado su retórica y medidas contra el narcotráfico y organizaciones sancionadas, mientras autoridades mexicanas descartan invasión militar extranjera.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha confirmado que Trump ha propuesto, en comunicaciones bilaterales, brindar apoyo militar para luchar contra el crimen organizado, incluyendo la posibilidad de que fuerzas estadounidenses entren al país para asistir en operaciones contra los cárteles, algo que México ha rechazado firmemente por motivos de soberanía.
Organismos especializados y legisladores advierten que el derecho internacional prohíbe de manera general el uso de la fuerza en territorio de un Estado soberano sin su consentimiento, por lo que cualquier intervención militar directa requeriría un acuerdo formal y no puede ejecutarse unilateralmente bajo normas vigentes.
Así, aunque existe presión política estadounidense para intensificar la lucha contra el narcotráfico y propuestas concretas para cooperación ampliada —incluyendo apoyo con drones, inteligencia y fuerzas especiales— no hay una acción de invasión terrestre formal de EE. UU. en México.
Reacciones internacional
La relación entre Estados Unidos y otras potencias ha generado tensiones por acciones militares y de aplicación de sanciones.
Recientemente, las fuerzas estadounidenses interceptaron y detuvieron en el Atlántico Norte al buque petrolero Marinera, que navegaba bajo bandera rusa, en el contexto de medidas contra el transporte de petróleo sancionado.
Moscú calificó la operación como una violación del derecho marítimo internacional y presentó protestas formales, aunque también confirmó que Estados Unidos liberó a dos marineros rusos de la tripulación tras solicitudes del Gobierno ruso.
Este episodio se suma a otras tensiones diplomáticas en la región y demuestra la complejidad de la política exterior estadounidense, que combina sanciones, aplicación de la ley y cooperación con aliados, al tiempo que enfrenta críticas por su alcance y método.



