INTERNACIONALES

Rusia intensifica ataques a instalaciones de defensa y energía en Ucrania

Bombardeos masivos buscan debilitar la infraestructura militar y civil en plena cuarta temporada de conflicto

 

EUROPA

 Fuerzas militares rusas han intensificado sus ataques contra instalaciones de defensa, estructuras energéticas y puntos de despliegue de tropas ucranianas, incluidas zonas donde operan personal militar ucraniano y combatientes extranjeros, informó el Ministerio de Defensa de Rusia en un comunicado reciente.

El anuncio oficial de Moscú detalla que aviones tácticos, drones de ataque, unidades de misiles y artillería han atacado un sitio clave de la industria de defensa, así como instalaciones energéticas y de transporte utilizadas por las fuerzas de Kiev. Estas acciones se habrían extendido a cientos de áreas objetivo, según las declaraciones oficiales rusas.

Además, el ministerio ruso ha publicado cifras contundentes sobre su propia narrativa de daños infligidos al ejército ucraniano, incluyendo la supuesta destrucción de cientos de aeronaves, miles de drones, tanques, vehículos blindados y sistemas de artillería (estas cifras corresponden a datos difundidos por Moscú y no han sido verificados de forma independiente).

Su objetivo estratégico, infraestructura energética

Los ataques rusos no solo han apuntado a objetivos militares explícitos. Desde 2022, las fuerzas de Moscú han dirigido una campaña sistemática contra la infraestructura energética de Ucrania, con impactos severos que incluyen:

  • Daños a más de 63,000 instalaciones de energía en todo el país, según el Ministerio de Energía ucraniano, lo que ha causado cortes masivos y dificultades operativas en diversas regiones.
  • Numerosos ataques con misiles y drones que han afectado plantas térmicas, subestaciones, líneas de transmisión y redes de distribución, provocando apagones generalizados y afectando la calefacción, el agua y otros servicios básicos.
  • Según informes independientes, más de 30 ataques masivos centrados en la red energética han tenido lugar en los últimos tres años, presionando aún más a la ya debilitada infraestructura civil de Ucrania.
  • Daños directos a grandes centrales térmicas, como las de Trypillia (cerca de Kyiv) y Zmiivska (en Járkov), dejándolas fuera de servicio y reduciendo gravemente la capacidad de generación de electricidad.

Estos ataques energéticos se han intensificado especialmente durante los meses previos al invierno, con el propósito declarado por Ucrania de forzar condiciones más duras para la población civil y presionar a su gobierno durante la temporada de frío.

 Impacto humanitario y contexto más amplio

Las ofensivas rusas no han sido aisladas. En diferentes momentos del último año, ciudades ucranianas como Kharkiv, Kyiv o regiones del oeste han sufrido ataques de misiles y drones que han causado víctimas civiles, daños a viviendas, hospitales y otros objetivos no militares, según múltiples informes de medios internacionales.

Mientras tanto, Kiev y sus aliados internacionales han respondido con sanciones, apoyo diplomático y continuos esfuerzos por reforzar sus defensas aéreas y sistemas de infraestructura crítica. Las tensiones continúan alta, y el conflicto no muestra señales claras de desescalada en el corto plazo.

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