INTERNACIONALES

Washington aprieta el cuello a Caracas y exige petróleo a cambio de soberanía

Venezuela de luto, EE. UU. impone condiciones y Boric critica a países apoyaron la agresión imperial

NUEVA YORK / CHILE/ CARACAS

Estados Unidos ha elevado al máximo la presión sobre Venezuela al exigir la ruptura inmediata de sus vínculos económicos y estratégicos con Irán, China, Cuba y Rusia, como condición para permitir un aumento de la producción petrolera y normalizar relaciones energéticas con Washington, según reveló ABC News.

De acuerdo con la cadena estadounidense, estas exigencias fueron planteadas directamente a la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, quien quedó al frente del gobierno tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.

Las condiciones impuestas por Washington son claras y sin matices:

  1. Expulsar la influencia económica y política de China, Rusia, Irán y Cuba del territorio venezolano.
  2. Aceptar una cooperación petrolera exclusiva con Estados Unidos, dejando fuera a otros socios estratégicos.

El presidente estadounidense Donald Trump confirmó que las autoridades interinas venezolanas habrían accedido a entregar hasta 50 millones de barriles de petróleo como parte de los acuerdos iniciales, mientras Washington se reserva el control político y económico del proceso de “transición”.

Ataque, captura y estado de emergencia

En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos lanzó ataques militares a gran escala contra Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, impactando instalaciones civiles y militares. El canciller venezolano Yván Gil Pinto calificó la ofensiva como una agresión militar directa, tras la cual se declaró el estado de emergencia nacional.

Trump confirmó públicamente la operación y anunció la captura y destitución del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Estados Unidos y recluidos en un centro de detención en Brooklyn, Nueva York.

El 5 de enero, ambos comparecieron ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrentan acusaciones de narcotráfico, cargos que han negado de manera categórica.

El mandatario estadounidense fue más allá: aseguró que EE. UU. asumirá el control del gobierno interino de Venezuela y que su país será compensado mediante concesiones petroleras a empresas estadounidenses.

Boric rompe filas y denuncia la agresión

El presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó con dureza los ataques de EE. UU. contra Venezuela y fustigó a los líderes regionales que han respaldado o guardado silencio ante la ofensiva.

En un mensaje publicado en X, Boric afirmó que “Trump y su administración vulneran de manera permanente el derecho internacional y la dignidad humana”, y criticó a los gobiernos que —según dijo— rinden “pleitesía” a Washington para congraciarse con el poder imperial.

“Los líderes que se muestran serviles ante Trump solo se humillan”, sentenció el mandatario chileno.

Boric advirtió que esta acción sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global, y recordó que “hoy es Venezuela; mañana puede ser cualquier otro país”. Chile suscribió una declaración conjunta con España, México, Brasil, Colombia y Uruguay, denunciando la violación de la Carta de la ONU y los principios básicos del derecho internacional.

Venezuela decreta 7 días de duelo nacional

Ante la magnitud de los hechos, la presidenta interina Delcy Rodríguez decretó siete días de duelo nacional en honor a las víctimas del ataque estadounidense.

“Honramos a los jóvenes, mujeres y hombres que ofrendaron su vida defendiendo a Venezuela”, declaró en cadena nacional a través de VTV.

Según cifras oficiales, la ofensiva dejó al menos 80 civiles y militares fallecidos, además de numerosos heridos y daños severos a infraestructura estratégica.

Petróleo, poder y un libreto repetido

Lo ocurrido en Venezuela no es una improvisación, sino la aplicación clásica de un libreto conocido: intervención militar, control político y apropiación de recursos. La exigencia de romper alianzas soberanas a cambio de petróleo desnuda el verdadero objetivo de Washington.

No se trata de democracia, derechos humanos ni estabilidad regional.
Se trata de quién manda y quién cobra.

Venezuela está hoy de luto, pero también bajo ocupación indirecta. Y América Latina vuelve a quedar ante una pregunta incómoda: ¿silencio cómplice o dignidad soberana?

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