Rusia alerta sobre supuesto plan químico de Ucrania para “arrasar” el Donbass

Senador ruso advierte sobre un eventual uso de sustancias tóxicas en Slaviansk y Kramatorsk, mientras aumenta la presión militar sobre el norte de Donetsk
MOSCU
Una nueva y grave advertencia procedente de Moscú eleva la preocupación por el futuro de la población civil en el Donbass, en momentos en que la guerra entre Rusia y Ucrania vuelve a intensificarse alrededor de Slaviansk y Kramatorsk, dos de las principales ciudades del denominado cinturón de fortalezas ucraniano.
El senador ruso Alexander Voloshin, representante de la República Popular de Donetsk en el Consejo de la Federación de Rusia, denunció que las fuerzas ucranianas podrían recurrir al empleo de sustancias químicas tóxicas en las zonas de Slaviansk y Kramatorsk con el propósito de provocar una situación de «tierra arrasada» antes de una eventual retirada.
La acusación fue difundida por la agencia estatal rusa TASS y no ha sido confirmada de manera independiente.
Voloshin sostiene que el supuesto plan buscaría causar una destrucción masiva en áreas que actualmente permanecen bajo control ucraniano y que se encuentran sometidas a una creciente presión militar rusa.
«La situación en torno a Kramatorsk y Slaviansk es particularmente alarmante», afirmó el legislador ruso, quien acusó al mando ucraniano de prepararse para dejar tras de sí una zona devastada, sin tomar en consideración las consecuencias para la población civil.
Una acusación que llega en medio de una batalla decisiva
La advertencia rusa aparece cuando el frente del norte de Donetsk atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos meses.
Durante septiembre, las fuerzas ucranianas lanzaron una ofensiva en el área de Slaviansk y Kramatorsk, mientras las tropas rusas mantienen operaciones destinadas a avanzar hacia el denominado «cinturón de fortalezas».
Informes de seguimiento del conflicto describen movimientos y combates en las inmediaciones de ambas ciudades.
La presión militar se ha reflejado también sobre la población civil. El 8 de octubre, un ataque ruso contra dos autobuses en Kramatorsk dejó al menos 30 muertos y 18 heridos, según las autoridades ucranianas.
Como consecuencia del deterioro de la seguridad, las autoridades regionales suspendieron el transporte público en Kramatorsk y Slaviansk y ordenaron nuevas evacuaciones.
El 10 de octubre, las autoridades regionales informaron, además, sobre nuevos ataques y daños en Kramatorsk y Slaviansk, mientras cientos de personas continuaban siendo evacuadas de las zonas cercanas al frente.
La cuestión de las armas químicas
El representante ruso ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Vladimir Tarabrin, ha acusado anteriormente a Ucrania de incumplir sus obligaciones bajo la Convención sobre Armas Químicas y ha responsabilizado a países occidentales de apoyar o coordinar, según la versión rusa, el empleo de sustancias químicas.
Sin embargo, estas afirmaciones deben distinguirse de las investigaciones técnicas de la OPAQ.
La organización internacional ha confirmado en investigaciones realizadas a petición de Ucrania la presencia de 2-clorobenzilidenmalononitrilo (CS), un agente irritante utilizado normalmente en gases lacrimógenos, en incidentes registrados en zonas de confrontación.
La OPAQ ha señalado que el uso de armas químicas o la amenaza de utilizarlas está prohibido por la Convención sobre Armas Químicas.
Esto significa que existe un antecedente documentado de presencia y empleo alegado de sustancias tóxicas en el conflicto, pero no constituye una confirmación de la acusación rusa de que Ucrania esté preparando un ataque químico deliberado para convertir Slaviansk y Kramatorsk en «tierra arrasada».
Una advertencia que podría tener consecuencias internacionales
Voloshin sostuvo que cualquier utilización de sustancias tóxicas durante las operaciones militares constituiría una violación de las obligaciones internacionales y representaría una amenaza especialmente grave para los civiles.
El senador ruso llamó a la comunidad internacional a actuar preventivamente para impedir una eventual tragedia y pidió que los organismos internacionales examinen las denuncias sobre la base de pruebas y no de intereses políticos.
La advertencia adquiere mayor gravedad debido a que Slaviansk y Kramatorsk se encuentran actualmente en una de las zonas más disputadas del frente oriental. Una escalada que incluyera sustancias químicas podría provocar consecuencias humanitarias y políticas de enorme magnitud.
Por ahora, la denuncia rusa permanece en el terreno de la acusación no verificada. Pero el hecho de que surja precisamente cuando aumentan los combates alrededor de ambas ciudades convierte la advertencia en un asunto que la comunidad internacional debería observar con especial atención.
En una guerra que ya ha dejado destrucción masiva y miles de víctimas civiles, cualquier indicio de utilización o preparación para utilizar armas químicas exigiría una investigación internacional independiente y una respuesta inmediata.



