INTERNACIONALES

Rusia golpea con furia a Kiev; diplomacia intenta ponerle fecha al final de la guerra

Trump congela nuevas sanciones contra Moscú, presiona a Zelensky, busca mantener a Putin en la mesa y China aparece como posible pieza clave de una negociación que podría cambiar el rumbo del conflicto

 

UCRANIA/RUSIA

La guerra ruso-ucraniana parece atrapada entre dos realidades contradictorias, ya que en el campo de batalla las bombas siguen cayendo con mayor intensidad, mientras en los despachos diplomáticos crece la presión para encontrar una salida negociada al conflicto.

Y mientras Washington mueve sus piezas, Moscú vuelve a golpear con fuerza a Kiev.

Rusia lanzó durante la madrugada de este lunes una nueva ofensiva combinada con misiles y drones contra Ucrania. En Kiev, el ataque dejó al menos una persona muerta y tres heridas, según las autoridades locales, y alcanzó una estación del metro, un edificio residencial de 25 plantas, instalaciones no residenciales y un centro médico.

El ataque no se limitó a la capital. Ucrania informó de daños en instalaciones energéticas en distintas regiones, con interrupciones de electricidad y agua que afectaron a cientos de miles de personas.

El escenario aun está tenebroso. Putin está lanzando fuego, mientras Trump intenta apagar la guerra por la vía diplomática.

Y ahí está la contradicción que mantiene en vilo a Europa.

Trump congela sanciones

El presidente Donald Trump decidió suspender temporalmente la aplicación de nuevas sanciones y aranceles relacionados con las exportaciones rusas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la Administración utilizará hasta 60 días para evaluar las consecuencias económicas de las medidas y determinar si las negociaciones pueden conducir a una salida positiva.

La decisión representa un alivio para Moscú y ha provocado críticas en Ucrania y entre sectores políticos estadounidenses y europeos que consideran que la medida puede darle oxígeno al Kremlin.

Trump, sin embargo, sostiene otra tesis: si se castiga a Rusia, mientras se intenta negociar con Putin, se corre el riesgo de sacar a Moscú de la mesa.

El mandatario estadounidense insiste en que está trabajando para terminar la guerra y ha acusado públicamente a Volodímir Zelensky de no mostrar suficiente disposición para ponerle fin.

Moscú, Washington y Pekín, de nuevo en el tablero

Una de las señales diplomáticas más llamativas surgió desde Moscú.

Según reportes citados por medios internacionales, Vladímir Putin habría planteado la posibilidad de una cumbre con Donald Trump y Xi Jinping para abordar la guerra de Ucrania, incluso utilizando una próxima reunión internacional en China como escenario.

La propuesta es políticamente explosiva porque el formato planteado dejaría a Zelensky fuera de esa conversación inicial.

El Kremlin ha confirmado que la posibilidad de una reunión de ese nivel se encuentra bajo discusión diplomática, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo sobre formato, agenda o fecha.

Si esa reunión llegara a concretarse, el tablero cambiaría radicalmente.

Estados Unidos, Rusia y China sentados frente a frente hablando sobre una guerra europea.

Ucrania tendría que luchar entonces para garantizar que cualquier eventual acuerdo no sea decidido sobre su cabeza.

China puede convertirse en la llave

Pekín lleva tiempo siendo considerado un actor indispensable para cualquier arreglo duradero.

China mantiene una relación estratégica con Rusia, pero también tiene interés en evitar que la guerra continúe deteriorando la economía mundial, las cadenas comerciales y los mercados energéticos.

Trump ya había pedido a Xi Jinping que utilizara su influencia sobre Putin para ayudar a reactivar las conversaciones de paz.

Ahora, la posibilidad de que Putin proponga directamente una conversación entre los tres líderes coloca a China en una posición todavía más importante.

Pekín podría terminar siendo el puente entre Washington y Moscú.

Pero Zelensky no se queda de brazos cruzados

En tanto que la posición ucraniana es mucho más complicada.

Kiev necesita mantener el respaldo militar y de inteligencia de Estados Unidos, pero al mismo tiempo teme que Washington haga demasiadas concesiones a Moscú en nombre de una paz rápida.

Zelensky ha criticado la pausa de las sanciones y ha advertido que aliviar la presión económica sobre Rusia puede fortalecer la capacidad de Putin para continuar la guerra.

La tensión entre Trump y Zelensky también ha aumentado públicamente.

El presidente estadounidense sostiene que Ucrania debe dejar de prolongar el conflicto y aceptar una salida negociada. Zelensky, por su parte, insiste en que Ucrania no puede aceptar un acuerdo que premie la agresión rusa.

Y mientras los dos aliados discuten, Rusia continúa disparando.

La guerra no se detiene

La escalada tampoco es exclusivamente rusa.

Ucrania lanzó durante el fin de semana una de sus mayores ofensivas aéreas contra territorio ruso, con más de 1,000 drones, según reportes internacionales. Los ataques provocaron incendios en instalaciones energéticas y petroleras de San Petersburgo y otras zonas.

La respuesta rusa llegó con el nuevo ataque masivo contra Kiev y otras regiones ucranianas.

Es decir: diplomacia en los teléfonos y guerra en los cielos.

¿Se acerca realmente el final?

Aquí es donde hay que caminar con cuidado.

Existen señales diplomáticas importantes: Washington ha congelado temporalmente nuevas sanciones, Trump insiste en negociar con Moscú, se mantiene la presión sobre Kiev y aparece con mayor fuerza la posibilidad de una participación directa de China.

Pero ninguna de esas señales significa todavía que la guerra esté terminando.

De hecho, los ataques de las últimas horas demuestran exactamente lo contrario.

La guerra continúa con enorme intensidad.

Lo que sí parece estar cambiando es la estrategia política de Washington.

Trump está apostando por una negociación directa y, al menos temporalmente, ha decidido utilizar la presión económica de manera distinta: menos castigo inmediato contra Moscú y más espacio para que la diplomacia consiga resultados.

Marco Rubio también ha reconocido que Estados Unidos considera que el conflicto terminará finalmente mediante una negociación, aunque admite que llegar a ella no será fácil.

Y aquí está el punto clave: si Putin acepta sentarse, si Trump logra mantenerlo en la mesa y si Xi Jinping decide utilizar realmente su influencia sobre Moscú, la guerra podría entrar en una etapa completamente diferente.

Pero antes tendrá que cesar el ruido de las bombas, porque mientras Kiev arde, hablar de paz todavía parece prematuro.

La diplomacia está tocando la puerta, pero la guerra todavía tiene las armas en las manos.

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