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Audio: Humildad y sencillez

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Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

Hoy el Señor nos invita a actuar con humildad y sencillez, a trabajar desinteresadamente por los demás, y es que, si en verdad somos cristianos, debemos imitar al Señor, quien hasta preparaba casa y mesa a quienes el mundo se las niega, pues además de sentar a su mesa a los humildes, los escuchaba con un corazón sincero y sencillo.

Escuchemos como en el libro del Eclesiástico 3, Él nos dice:

“Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes”. Palabra de Dios.

El salmo 67 insiste en la preferencia de Dios a favor de los pobres y humildes; proclamando que, él es Padre de huérfanos, protector de viudas, acoge a los desvalidos, libera y enriquece a los cautivos.

Incluso, en el Evangelio de Lucas 14, vemos como, invitado a comer en casa de un fariseo importante, Jesús aprovecha para darnos una lección de humildad y generosidad desinteresada. La lógica de Dios contrasta nuevamente con la nuestra: para ser primero, hay que ser último.

Es aquí cuando le dice a quién lo ha invitado:

“Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos” Palabra del Señor.

Víctor Martinez piensa que es triste ver la actitud asumida por la cantidad de supuestos cristianos que, actúan como enemigos de Jesús, haciendo todo lo contrario a lo que Él nos manda.

Miran a los demás por encima del hombro sintiéndose superiores, viven en un mundo de burbujas pensando siempre en lo material y queriéndole hacer ver a los demás lo mucho que tienen, compitiendo con el otro para mostrarle que son mejores. No paran de chismear, murmurar, juzgar, criticar y al otro día están sentados en el banco de la Iglesia como los más santos, son insensibles a las necesidades de los demás y no hacen el mínimo esfuerzo por compartir de lo mucho o poco que tienen. Siempre se están quejando con una actitud negativa, un pesimismo que no los deja agradecer todo lo que Dios les da a diario.

Otros viven con una falta de perdón en su interior que les está descomponiendo su sistema celular y terminaran con una gran enfermedad.

 ¿Cómo se sentirá el Señor viendo a tantos cristianos incomprensibles, sin misericordia, insensibles a las necesidades del otro, negligentes, envidiosos?

Pienso que es material de reflexión.

Gracias a nuestra hermana Matilde Farach por hacer posible que la Palabra de Dios llegue cada domingo hasta todos ustedes.

Hasta la próxima.

 

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