De Naco a Mamak

AYUDAME A SALVAR UNA VIDA
Hola, amigos, ¿que tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?
Crecí en un sector privilegiado de mi país República Dominicana, llamado Ensanche Naco, ahí viví mis años más significativos de mi adolescencia, para luego trasladarme al Evaristo Morales donde construí mi colegio y parroquia El Buen Pastor.
Mi niñez la pasé en Gazcue y aunque siempre viví en estos lugares, jamás dejé de tener contacto con los barrios marginados, por vivir muchos de mis familiares y por mi trabajo apostólico, con dispensarios médicos, Iglesias, escuelitas, comunidades …
Hoy al llegar a Turquia me ha tocado vivir en un barrio llamado Mamak, mucha gente humilde, aquí no puedo decir pobres, pues tal como dice un refrán dominicano: “debajo de cualquier yagua vieja sale tremendo alacrán”, pues como me lo confesaba alguien, estilos de vida con supuestas carencias, pero con propiedades y mucho oro.
Establezco la diferencia porque el lugar ideal, que llenaría mis expectativas, no sé si llamarle privilegiado, que contrasta totalmente con el mío, es un hermoso sector llamado Marina Sinpas, enmarcado entre los centros comerciales (AVM), más caros y lujosos, con avenidas y edificios extraordinarios, apartamentos en alquiler muy costosos, etc. Es donde viven la mayoría de las amistades dominicanas, cultivadas a través de la embajada de nuestro país.
En un principio me sentí extraño, escaleras para llegar a la casa, calles con subidas y bajadas bien molestas, una pequeña mezquita enfrente, casi en la sala de mi casa; el colmadon de la esquina, inmensa cantidad de niños jugando en las calles (mis amigos), una arteria de tiendas al estilo la Avenida Mella, paralela a mi casa, en fin un lugar algo convulsionado y difícil para vivir, por mi estilo acostumbrado, además, cuando llegan las nevadas ahí se me pone “agria la piña”, para caminar, pero aquí pago RD$20,000.00 para vivir, allí pagaría RD$60,000.00
Todas las mujeres son musulmanas a quienes solo se les ve la cara, entre ellas muchas doñas, de las que, jamás te devuelven un saludo, los hombres todos entrando siempre y saliendo de la mezquita, ¡ah! Y muchos venduteros que me recuerdan a mi país, camioncitos vendiendo según la temporada, sacos de papas, de tomates, sandías, uvas, mandarinas y naranjas etc., a precios bien accesibles por ser la temporada. (Cuánta falta me hacen mis plátanos y yuca).
¡Qué trabajo me ha dado adaptarme a este estilo de vida!, subirme a los autobuses todos los días con más de 100 personas, de pie, apretujados, con calor, posibles contaminaciones, es darse un verdadero baño de pueblo, pero, Dios está en todas partes.
Definitivamente que, del estilo de vida de Naco o el Evaristo al de Mamak, hay una gran diferencia y si no pregúntaselo al frio y a las nevadas.
Sin embargo, como esto fue lo que yo elegí y los apóstoles la pasaban peor, no me queda más que enfocarme en mi misión, de sembrar la Palabra de Dios en todos los corazones posibles y llevarla a todo el mundo, ¡ah! Y como mi humildad no llega a tanto, no dejo de pedirle a Dios tener mejor calidad de vida, seguro de que Él un día, me la proveerá, pues TODO AL TIEMPO DE DIOS.
Me despierta el primer llamado de la mezquita a las 4:30 a.m., hora en la que inicio mis oraciones para luego ponerme a escribir, a trabajar para la Empresa de Dios 24/7, reviso mis cuentas para ver si alguien se acordó hoy de mí, ya que en mi país son las 9 de la noche, y es entonces cuando haya o no, suelto y libero, para vivir mi día a día y concentrarme en las cosas de Dios.
Hoy doy gracias a Dios por tanto amor y misericordia, por brindarme la oportunidad de crecer, purificarme y acercarme cada vez más a él, por descubrir su presencia en cada acontecimiento de mi vida, por contratarme en Su Empresa, por conducir mis pasos y mostrarme las grandezas de su amor. Amén.
Este mensaje a llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por nuestra hermana Yolanda Santos.
Hasta la próxima.



