Apesta el hedor a corrupción en un litoral del Plan Social

Por Augusto Álvarez
Existen distintos mecanismos a la hora de hacer causa común con una administración política, pero también los hay para enfrentarla cuando se señalan posibles actos vergonzantes que se le atribuyen.
Durante un rápido accionar presidencial, la viuda de un viejo roble del perredeísmo histórico quedó sin sanciones visibles en el Plan Social de la Presidencia, quizá porque el mandatario percibió a tiempo un olor a podrido.
Al quedar la señora Yadira Henríquez sin funciones, algunas figuritas de su entorno desaparecieron, tal vez afectadas por la nostalgia… o por algo más.
Si el olfato presidencial captó un hedor extraño en el Plan Social, cabe preguntarse:
¿provenía acaso de Monte Plata, donde El Don y La Beba manejaban una especie de centro de acopio?
Que ese entramado no implicara —según se dice— alterar la “buena salud” del Plan Social, ¡ni mucho menos la de sus cabezas!, resulta cuando menos llamativo.
Sin embargo, abrirle un hueco a la señora Yadira Henríquez en la Dirección General de Aduanas, siempre y cuando esté “al margen de cuestionamientos”, parece no causar el menor ruido.
Nada… y que así sea.



