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Bautismo del Señor

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Mensaje 4272

 

 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

 

 

Hola, amigos, ¿Qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

La Iglesia Católica, al concluir el tiempo de Navidad, celebra el Bautismo del Señor, que marca el inicio de su vida pública cuando se presentó ante Juan en el Jordán para recibir el bautismo, y nos recuerda nuestra propia identidad bautismal.

En la liturgia, el color blanco simboliza la gracia recibida en el Sacramento del Bautismo.

Vemos aquí reflejada la manifestación de Dios en el agua, tal como nos lo dice el Salmo 29, que describe la voz poderosa del Señor sobre las aguas, al proclamar: “El Señor bendice a su pueblo con paz.”

Es un momento apropiado para renovar las promesas bautismales, para que Cristo, en quien el Padre se complace, mire con amor a quienes se acercan a Él en este sacramento de iniciación cristiana.

Esta celebración no solo conmemora un evento histórico, sino que nos invita a renovar nuestra propia identidad bautismal. Al igual que Jesús, cada uno de nosotros ha sido llamado por nombre, ungido con el Espíritu Santo y constituido en testigo de la luz para el mundo.

Mientras nos preparamos para escuchar la Palabra de Dios, recordemos que en el agua del bautismo fuimos incorporados a Cristo, muertos y resucitados con Él, y enviados como misioneros de la misericordia.

La primera lectura del profeta Isaías 42, forma parte de los llamados «Cánticos del Siervo», en el libro del profeta Isaías. El profeta anuncia que el Espíritu de Dios guiará a un siervo elegido, en quien el Señor se complace, que traerá justicia a las naciones sin hacer ruido ni violencia. 

Este siervo, que abre los ojos de los ciegos y libera a los cautivos, prefigura la misión de Jesús, que hoy vemos cumplida en su bautismo, cuando el Padre lo reconoce públicamente como su Hijo amado.

En la segunda lectura, de Pablo a los Efesios 10, el apóstol Pedro, guiado por el Espíritu Santo, comprende que la salvación en Cristo Jesús es para todos los pueblos, sin distinción de naciones. Pedro anuncia que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta a todo hombre que le teme y practica la justicia

Este mensaje revolucionario, que rompe con las barreras culturales y étnicas, es fruto directo de la experiencia del Bautismo de Jesús, que inaugura la era de la universalidad de la salvación, mostrándonos que Dios sí está en todas partes.

El profeta Isaías anunció al Siervo de Yahvé, Pedro comprendió que la salvación es para todos los pueblos. Ahora, en el Evangelio, Mateo 3, contemplamos el momento en que Jesús se presenta ante Juan para ser bautizado en el río Jordán, cumpliendo así toda justicia. 

En este evento, se manifiesta la Trinidad: el Hijo que recibe el bautismo, el Espíritu que desciende como paloma, y el Padre que proclama su complacencia en el Hijo. 

Víctor Martinez les exhorta a preparar sus corazones, bajo la luz del evangelio, para acoger la Palabra que revela el misterio de nuestra salvación.

Gracias a nuestra hermana Matilde Farach, quien decidió continuar durante este año dándonos apoyo al Señor y a nosotros con nuestras prédicas dominicales.

Hasta la próxima.

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