Los funcionarios engañaron y pusieron a hablar mentiras al presidente

El pasado 27 de febrero, el presidente Luis Abinader acudió al Congreso Nacional y allí rindió cuentas al pueblo sobre su ejecución de gobierno en el período comprendido entre el 27 de febrero de 2025 y el 27 de febrero de 2026.
Fue una extensa exposición del mandatario dominicano, dando detalles e informaciones sobre su labor de invertir los fondos públicos en obras y prioridades del pueblo.
El señor Abinader enumeró campos, secciones, municipios y provincias donde la presencia del gobierno ha sido una realidad.
Ahora vienen las preguntas, y el propio presidente debe responder y aclarar confusiones. Presidente, faltan obras. Hay algunas concluidas, pero hay centenares a medio construir o abandonadas.
Parece que el primer mandatario de la República Dominicana está rodeado de enemigos y conspiradores.
Anunció cientos de obras (hospitales, escuelas, carreteras, caminos vecinales, acueductos, etc.) como construidas y concluidas en este año anterior.
De inmediato, comunidades como San José de Ocoa, San Juan, Santiago, Santo Domingo, San Cristóbal, entre otras, desmienten al gobierno sus aseveraciones.

Es tan grave la situación que obras ejecutadas e inauguradas en otros gobiernos, como el hospital público de Bonao, construido en la gestión de Danilo Medina, pusieron al presidente Abinader a desinformar a su propio pueblo.
En Ocoa, por ejemplo, una zona agrícola afectada por las lluvias, sus munícipes esperan que el Ministerio de Obras Públicas concluya y termine con la incomunicación vial que los afecta y merma la producción alimentaria.
Esas obras están en un 50 % de ejecución, e incluso paralizadas, y sin embargo Abinader afirmó, en acto solemne ante la Asamblea Nacional, que están finalizadas.
Ante tantos engaños, manipulación y mentiras, de esos malos funcionarios que han engañado al presidente Abinader y al propio país, lo mínimo que procede es una cancelación o destitución masiva de esos fariseos, malos servidores públicos y enemigos jurados del pueblo dominicano y de su gobierno.
Presidente Abinader, no siga cargando pesadas cruces de impíos malditos.



