Valle del Este le propina un nocaut a Dio Astacio
Calles convertidas en trampas de lodo y hoyos
Mientras el alcalde brilla en las redes, moradores denuncian que las calles 9, 10 e Hípica están en cuidados intensivos: cuando llueve, los hoyos se transforman en lagunas y transitar se convierte en una odisea
SANTO DOMINGO ESTE, R.D.
Aquí no hacen falta efectos especiales. Basta con mirar las calles 9, 10 e Hípica, en Valle del Este, próximo a Los Tres Ojos, para entender el drama.
Hoyos, charcos, lodo, piedras y vías completamente deterioradas que, cuando cae un aguacero, parecen más lagunas de obstáculos que calles de un municipio que reclama modernidad.
Las imágenes son contundentes. Calles llenas de agua, los hoyos desaparecen bajo los charcos y el conductor queda prácticamente jugando a la ruleta para no caer en uno de los cráteres.
Los moradores aseguran estar cansados de reclamar y sentir que sus voces chocan contra una pared. Apuntan directamente al alcalde de Santo Domingo Este, Dio Astacio, a quien cuestionan por lo que consideran falta de atención a las condiciones de las vías del sector.
“Dio Astacio nos vendió sueños en campaña y ahora por aquí no se deja ver”, expresó un motociclista de la zona, quien explicó que, ante el mal estado de la vía, algunos conductores se ven obligados en ocasiones a utilizar las aceras para poder avanzar.
Los comunitarios consultados también lanzan una crítica más fuerte, sostienen que el alcalde tiene mucha presencia en las redes y poca presencia en los barrios, donde los problemas están a la vista.
Y Valle del Este parece decidido a convertirse en evidencia de esa denuncia.
Porque mientras las autoridades hablan de obras, transformación y progreso, estas calles hablan otro idioma, de lodo, abandono, hoyos y charcos.
Los residentes califican la situación como insostenible y cuestionan que vías utilizadas diariamente permanezcan en estas condiciones.

Para ellos, el deterioro ya no es un simple problema de tránsito, es una amenaza para conductores, motociclistas, peatones y residentes cada vez que llueve.
La pregunta queda flotando entre los charcos: ¿Cuánto más tendrán que esperar los moradores de Valle del Este para que su alcalde mire hacia este lado del municipio?
Por ahora, el nocaut no está en un cuadrilátero. Está en las calles. Y Valle del Este parece tener al alcalde contra las cuerdas.
La calle 10 no parece una vía des acceso a un sector residencial, sino, un campo minado de hoyos y lagunas, donde cada charco puede esconder una sorpresa.



