Najayo tiene nuevos huéspedes: el trono de los desfalcadores no está vacío
¡Cógelo, Picante! La ciudadanía espera que la “faraona” tenga el valor de calificar a quienes hoy están imputados por el desfalco en SENASA, con la misma vehemencia que usó cuando eran otros los acusados.

Buenos días.
Hasta el dirigente del PRM, Ramón Alburquerque, ha puesto en duda la veracidad de la supuesta enfermedad que padece el exdirector de SENASA, Santiago Hazim, quien a partir de este lunes residirá —muy cómodamente— en una suite del penal de Najayo, en San Cristóbal.
Ayer, Yeni Berenice era una leona frente a los ladrones del PLD. Hoy, frente a los ladrones del PRM, la fiereza parece domesticada. No porque el robo sea menor, sino porque los imputados ahora gozan de un estatus especial: el de privilegiados del poder.
Dicen que a Hazim lo sacrificaron tras la entrega de los aeropuertos y las solicitudes de extradición. ¡Bueeeeno!
Se trató de un movimiento fríamente calculado…ofrecer una pieza menor para distraer al país y evitar que la atención se concentre en los verdaderos elefantes, en la habitación, esos vínculos incómodos entre narcotráfico y política que orbitan alrededor del gobierno y del PRM.
Y hablando de la supuesta eficiencia del Ministerio Público. Para quienes están acusados de desfalcar el Estado, de afectar un sistema de salud del que dependían miles de ciudadanos, no hay grilletes.
Pero para el comunicador Ángel Martínez, cuyo “delito” fue decir lo que el gobierno y sus dirigentes preferían ocultar, sí hay restricciones, vigilancia y prohibición de salida del país.
Ángel Martínez no se ha robado un solo peso del erario. Sin embargo, hay tres imputados por el desfalco de SENASA que regresan tranquilamente a sus casas, sin esposas ni escándalo.
Curiosamente, cuando el PLD y su maquinaria golpeaban al país durante el gobierno de Danilo Medina, la entonces senadora Faride Raful hablaba desde el Congreso con palabras incendiarias: podredumbre, asco, bajeza moral, dinero robado al pueblo.
Hoy, algunos de los protagonistas del mayor escándalo financiero de una institución pública lloran como adolescentes sorprendidos… y reciben trato preferencial.
Faride, aquello que dijiste entonces era verdad. La pregunta es: ¿por qué ahora el silencio?
Seamos sinceros: ahí no están todos los responsables. Faltan nombres pesados. Y peor aún: ya se comenta que con algunos se está negociando. A esos también habría que calificarlos con la misma dureza de antes. ¿O las palabras cambian según el color del partido?
Por cierto, Faride: hablemos de la violación a la Ley 590-16. Tú sabes perfectamente quién la está incumpliendo. Y si hay dudas, basta con preguntarle al presidente Luis Abinader.
Porque fue el propio presidente quien, en sus alocuciones semanales, negó que en SENASA ocurriera algo irregular, atribuyendo las denuncias a una oposición malintencionada. Hoy, la realidad se impone con ruido, y el discurso oficial ya no alcanza para taparla.
Y ya que ocupas el cargo de ministra de Interior y Policía, surge otra inquietud: ¿quiénes son las figuras que Estados Unidos observa con lupa y que podrían enfrentar procesos por envenenar su sistema con actividades ilícitas? El país merece claridad.
El escándalo de SENASA cayó como anillo al dedo a algunos nervios sensibles del gobierno. Sirvió para desviar la atención de las extradiciones pendientes, de los nombres incómodos, de las conexiones peligrosas. Un show oportuno.
Apostamos —ojalá nos equivoquemos— a que los principales responsables de este saqueo no pisarán la cárcel por mucho tiempo. O serán “presos especiales”, o el tiempo se encargará de diluirlo todo, gracias a sus vínculos con el PRM o su cercanía al presidente Abinader.
Repetimos: en ese expediente no están todos los que son. Y eso el país lo sabe.
Mientras tanto, a los dominicanos en el exterior les venden una postal idealizada del país, adornada con promesas y maravillas. Demasiado maquillaje para una realidad que se desmorona.
Corresponde a las autoridades aclarar las informaciones que circulan en voz baja, algunas nacidas en los mismos pasillos del poder, sobre solicitudes de extradición que no deberían tomarse a la ligera, como es el caso de Gory Moya.
Y sí: esperamos que Estados Unidos comience a cancelar visados a corruptos y a quienes han sido señalados por vínculos con el narcotráfico. La impunidad no debería tener pasaporte.

El Palacio de Justicia de Ciudad Nueva estuvo ayer domingo como si el país estuviera bajo sitio. Un despliegue digno de una operación antiterrorista internacional. Faltaron los helicópteros… pero no por falta de intención.
La gente se preguntaba: Uno se pregunta: ¿A quién iban a capturar? ¿A un cartel armado o a imputados de cuello blanco acostumbrados a oficinas con aire acondicionado?
El espectáculo fue impecable. La logística, milimétrica. El mensaje, claro: mucho ruido, muchas botas y mucha cámara. Porque en este país la justicia, cuando toca a ciertos sectores, no actúa… escenifica.
Ciudad Nueva parecía una zona de guerra, pero no por la peligrosidad de los acusados, sino por la necesidad del poder de aparentar firmeza. Se trató menos de un operativo judicial y más de una producción para consumo público: que nadie dude de que “se está haciendo algo”.



