PICANTE

A Ito Bisonó se le fue la guagua… y nosotros miramos y sí pensamos

No somos racistas ni perseguimos a nadie, pero cuando hay pruebas sobre armas, drogas, tráfico de ilegales y negocios turbios en la frontera, aquí se habla claro. Y al que le pique, que se rasque.

 

Buenos días…

Advertencia: nosotros no surgimos para hacerle la vida imposible a nadie. Ni para ocultar verdades. No inventamos, y mucho menos nos inmiscuimos en la vida personal o privada de nadie. Ese tema no nos interesa.

Ahora bien, con pruebas en las manos, decimos lo que es. Lo que el Gobierno y las autoridades deben investigar, píquele a quien le pique… y que se rasque.

Y con el tema haitiano, que lo sepan: no somos racistas. Pero tampoco somos ciegos ni sordos.

Por encima de quienes, según las denuncias, se estarían haciendo ricos en la frontera con esa maldita mafia, el presidente Luis Abinader debería advertirles que abandonen esas prácticas y que, si existen responsabilidades penales, respondan ante la justicia. Que ellos mismos se estreguen

Que investiguen. Que apresen a quien corresponda. Y que los sometan a la justicia si las pruebas demuestran que han traicionado los intereses de la República.

La nación dominicana, esa que ha costado tanta sangre y tantas muertes, no puede ponerse en peligro porque algunos quieran convertirse en multimillonarios a costa de lo ilegal y, de paso, colocar en peligro nuestra soberanía.

El trasiego de armas, drogas e ilegales por la frontera debe frenarse, cueste lo que cueste y pase lo que pase. 

Aquí nadie se chupa el dedo. Eso del tráfico de armas hacia Haití, en nada nos sorprende.

Primero, porque lo veníamos denunciando. Segundo, porque en República Dominicana residen algunos de los sancionados por Canadá, señalados por su presunta relación con el financiamiento o patrocinio de grupos armados haitianos. Y tercero, porque por la frontera dominico-haitiana trafican hasta con la madre de los tomates. ¡Y punto!

Nada de lo que ocurre en la frontera debería ser un secreto de Estado. ¡Ay, mi madre! A Rodríguez García le están haciendo sombra. Ya nos enteramos de que a Rodríguez García le están haciendo sombra. Dicen que hay dos generales haciéndole oposición. Ambos, según lo que nos llega, enllavados con parientes muy cercanos al presidente Luis Abinader.Y de esto nos enteramos de segunda mano, de colaboradores muy, pero muy cercanos a ambos generales. ¡Ay, Dios! ¡Dejen trabajar a Figurín tranquilo! Porque aquí, cuando alguien comienza a moverse demasiado, enseguida aparece otro con el serrucho debajo del brazo.

Pero vamos a lo que dijo Ito Bisonó, porque ahí sí que hay tela para cortar. Lo que dijo el canciller como que no concuerda con lo que está apareciendo por ahí.

La gente entiende que, por lo dicho, pareciera que la responsabilidad de que aparezcan en Haití municiones para abastecer a bandas criminales —declaradas terroristas por Estados Unidos y el presidente Donald Trump— habría que buscarla casi en la época de Trujillo, cuando aquí funcionaba la antigua armería.

¡Ave María Purísima! ¡Qué barbaridad! ¡Qué vergüenza! ¿Será que el canciller estaba soñando despierto cuando dijo eso?

Porque, vamos a ver, don Ito:

  • ¿Y las armas que aparecen incautadas a cada rato?
  • ¿Y las municiones con etiquetas de la Policía Nacional de la República Dominicana?
  • ¿Y las que mencionan al Ejército de República Dominicana?
  • ¿También son de la época de Trujillo?

¡Caramba, Ito! ¡Esas municiones tendrían que tener más años que Matusalén!

A Ito Bisonó se le olvidó algo: aquí ya no hay indios. Los españoles acabaron con ellos hace siglos. Y los dominicanos tampoco somos de los que se comen cualquier cuento. Mucho menos vamos a permitir que nos metan gato por liebre.

Porque una cosa es hablar bonito y otra muy distinta es explicar cómo terminan en manos de bandas criminales haitianas armas y municiones que aparecen con identificaciones de instituciones dominicanas.

Eso no se resuelve mirando para otro lado. Eso se investiga. Y si hay responsables, que paguen los responsables.

El mal comío no piensa.

¡Pero aquí sí pensamos!

Y como pensamos, preguntamos.

Y como preguntamos, investigamos.

Y cuando encontramos las pruebas, hablamos.

¡Y al que le pique, que se rasque!

Y perdone.

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