207 muertos y un macabro plan: machetes, fuego y mar para borrar las huellas

Los investigadores documentaron que las víctimas fueron asesinadas con armas de fuego y machetes y que los miembros de la banda intentaron desaparecer los cuerpos mediante fuego y arrojando restos al mar.
PARTE III
Por Augusto Álvarez
Después de matar, había que borrar las pruebas. Los verdugos mutilaron cuerpos, quemaron restos y utilizaron el mar como una gigantesca fosa común, pero ni el fuego ni las aguas del Caribe pudieron hacer desaparecer la evidencia de la masacre.
La violencia no terminó con los asesinatos.
Después de sacar a las víctimas de sus viviendas, los hombres de la banda utilizaron diferentes métodos para ejecutarlas y posteriormente intentaron desaparecer sus restos.
Las investigaciones de Naciones Unidas documentaron asesinatos mediante disparos y machetes.
Los cadáveres fueron posteriormente mutilados y algunos restos fueron quemados.
Lo que no pudo ser destruido por el fuego habría terminado en el mar.
La intención era evidente:
hacer desaparecer las pruebas y evitar que el número real de víctimas pudiera conocerse.
Pero la estrategia fracasó.
Los sobrevivientes comenzaron a hablar.
Familiares que habían perdido padres, madres, abuelos, tíos y otros parientes empezaron a reconstruir lo ocurrido.
Las organizaciones haitianas de derechos humanos comenzaron a recoger testimonios.
Y Naciones Unidas inició su propia investigación.
La matanza tampoco terminó con los primeros asesinatos.
Quienes intentaban escapar eran perseguidos.
Personas sospechosas de hablar con periodistas fueron interrogadas.
Los teléfonos fueron confiscados.
El territorio quedó sometido a un control criminal.
La banda había convertido un sector de Puerto Príncipe en un territorio donde la vida, la muerte y hasta la libertad de movimiento dependían de la voluntad de un jefe armado.
Eso transforma el episodio de una simple masacre en algo todavía más preocupante:
una demostración de poder territorial de una organización criminal sobre una población civil.
HISTORIA:
El hijo enfermo y la orden de matar a los “hechiceros”
PARTE II
https://www.relampagoinformativo.net/opinion/2026/10/parte-ii/



