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Auditorías de la PN, cargadas de irregularidades, llegaron a Washington

Dos auditorías, correspondientes a períodos distintos, señalan presuntas anomalías administrativas y financieras en el HOSGEDOPOL. Pagos sin justificar, equipos no localizados, reparaciones no ejecutadas y diferencias millonarias. ¿Qué hicieron las autoridades con los hallazgos anteriores?

 

 

Buenos días…

Las auditorías no pueden convertirse en cementerios de denuncias ni en documentos para adornar archivos.

Si se detectan irregularidades, que se investiguen. si se comprueban faltas, que se sancionen, y si se demuestra que se perjudicó al Estado, que se procure recuperar hasta el último peso que corresponda. Porque el dinero público no es de ningún funcionario… es del pueblo dominicano.

En República Dominicana hay pruebas fehacientes de que, en lugar de sancionar a directores de organismos públicos, cuyas auditorías han revelado irregularidades millonarias, algunos han terminado siendo premiados.

Y así, presidente Luis Abinader, la corrupción no se combate… se alimenta y se fortalece.

Ahí están las auditorías internas hechas en el hospital de la Policía Nacional y en la DIGESETT. Y esas y otras auditorías están, en estos momentos, en el Departamento de Estados de Estados Unidos.  

Presidente Abinader, las irregularidades administrativas y financieras señaladas en el Hospital General Docente de la Policía Nacional no son nuevas. Son repeticiones. Y están en su poder. Pero también, están en poder del Ministerio Público.

Una primera auditoría, interna, correspondiente al período 2015 al mes de mayo al 2022, reportó pagos sin justificación, una reparación de laboratorio que, según el informe, nunca se realizó, equipos médicos que no pudieron ser localizados y una supuesta deuda de casi RD$20 millones sin documentación de soporte.

Ahora, una nueva auditoría de la Contraloría General de la República, que abarca septiembre de 2020 a diciembre de 2025, vuelve a poner bajo la lupa la gestión del centro, con compras fraccionadas, diferencias millonarias en contrataciones y activos, expedientes incompletos y asignaciones de combustible por encima del límite legal. 

Presidente, lo detectado en el Hospital de la Policía Nacional debe investigarse hasta las últimas consecuencias. También hay que examinar la gestión de quienes administraban los fondos de ese centro médico oficial y de su socio, ante las versiones de que habrían incrementado considerablemente su patrimonio, adquirido apartamentos de lujo, botes en Haina y hasta una clínica, supuestamente vinculada a la esposa de uno de ellos.

Si existen indicios de enriquecimiento injustificado, corresponde investigar el origen de esos bienes, establecer responsabilidades y actuar conforme a la ley. Y nos cuentan que son oficiales superiores de la Policía. ¡Ave María Purísima!Presidente, las sospechas no se despejan con silencio ni con protección, se despejan con una investigación seria, transparente y sin privilegios.

La pregunta es obligatoria: ¿se investigaron los hallazgos anteriores y se establecieron responsabilidades, o las irregularidades vuelven a aparecer, mientras las auditorías siguen acumulando polvo?

¡Ave María, Santísima! ¿Y quién le pone el cascabel al gato?

Se habla de hasta cuatro mil ciento noventa y ocho millones de pesos. Eso no es una funda de maní ni el menudo de la cafetería. ¡Es dinero del Estado dominicano y merece una explicación de arriba abajo!¡Pero bueno! ¿Y aquí quién revisa, quién supervisa y quién responde?

Porque cuando se trata de manejar recursos públicos, no basta con sentarse en una oficina, firmar documentos y después mirar para otro lado. ¡El dinero tiene que cuadrar y las cuentas deben estar claras!

Ahora bien, que nadie se adelante, pues una auditoría que señala irregularidades no equivale, por sí sola, a una condena penal. Corresponde investigar cada hallazgo, establecer responsabilidades y determinar si hubo delitos.

Pero si se comprueban actos de corrupción, que no tiemble el pulso. Debe haber sometimiento a la Justicia, sanciones y recuperación hasta del último peso que se demuestre que fue sustraído ilegalmente.

El hospital de la Policía no puede convertirse en una escuela de impunidad ni la auditoría en un simple papel para adornar escritorios. ¡Escucharon!

Y lo que habíamos publicado: “Auditoría revela graves irregularidades en el Hospital de la Policía”. Eso no se castigó; por el contrario, se premió. Eso sí, se castigó a quien dirigió las auditorías en el Hospital de la Policía, la DIGESETT, Politur y el IPES, todas con hallazgos que revelaron situaciones muy cuestionables. Y si fueron simples “debilidades administrativas”, como algunos pudieran calificarlas, esas debilidades resultaron carísimas para el Estado dominicano.

Vean: https://www.relampagoinformativo.net/actualidad/2024/07/auditoria-revela-graves-irregularidades-en-hospital-de-la-policia/

 

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