PICANTE

¡Cógelo, Picante! Aquí nadie es baúl de nadie… ¡y algunos ya tienen la silla apartada!

Entre candidaturas cocinadas, apoyos que parecen campaña electoral y una Policía que sigue poniendo gente en «29», hay quienes creen que este país nació ayer.

 

Buenos días…

Hemos dicho una y mil veces que no somos baúl de nadie. Si nos dicen algo, lo comprobamos y confirmamos que es auténtico, real y verídico, se lo contamos a la ciudadanía. Y al que le pique, que se rasque.

Por cierto, en los corrillos del PRM se comenta que la candidatura de Raquel Peña se habría cuajado en medio de los escándalos de Salud Pública, Senasa y Educación.

Nosotros no sabemos nada de «jenriquillas», ni de mascarillas; mucho menos de Senasa ni de escándalos en Educación durante la gestión de un rector universitario.

¡Nosotros somos unos pobres periodistas que no sabemos de esas cosas!

¡Y lo de Fernando Langa huele a crónica anunciada! Fernando Langa parece que está protagonizando un show.

Para nadie es un secreto —según se comenta en los corrillos judiciales— que es el candidato oficialista para presidir la Suprema Corte de Justicia.

Esto parece una crónica anunciada. Lo que se está viendo alrededor de su posible designación forma parte de un cuento de camino real.

Porque, según los comentarios que circulan, ya estaría electo y solo faltaría el certificado y el anuncio oficial. ¡Eso lo saben hasta los niños que todavía maman teta!

Y cuando comienzan a aparecer decenas de documentos, cartas y pedimentos públicos para que Fernando Langa sea designado presidente de la Suprema Corte de Justicia, uno tiene derecho a preguntar: ¿Dónde quedó la pulcritud? ¿Dónde quedó la prudencia?

La Justicia no puede convertirse en un solar para grupos, sectores o intereses particulares.

Llevar la figura del presidente de la Suprema Corte de Justicia como quien lleva un animal al matadero, empujada por grupos interesados en controlar ese órgano, sería demasiado grave.

Y eso es precisamente lo que se comenta en los corrillos judiciales.

El presidente Luis Abinader, quien preside el Consejo Nacional de la Magistratura, tiene una oportunidad de oro para demostrar delicadeza, imparcialidad y, sobre todo, coherencia.

Porque su partido cuestionó en el pasado la forma en que fue escogido e impuesto el actual presidente de la Suprema Corte de Justicia. ¿Y ahora? Todo parece que la historia se repite.

Y ahora aparecen apoyos públicos, cartas y pronunciamientos que, más que promover jueces, parecen estar promoviendo candidatos a presidente de la Suprema Corte. 

¡Caramba! En este país los grupos de poder aprovechan hasta el último huequito de nuestras debilidades para colocar sus agendas. Y en esta promoción de Fernando Langa se observa de todo. Se han juntado «mansos y cimarrones». «Puros e impuros». «Santos y diablitos».

¡Qué cosa! ¡Los intereses hacen milagros! Pero surge otra preguntita, de esas que no gustan mucho: ¿Acaso Fernando Langa no es el mismo abogado del que se dice que mantiene una estrecha amistad con el presidente Luis Abinader?

¡Ay, mamá! ¿Blindaje o coincidencia?  Cuidado si con una eventual elección como jefe del Poder Judicial, el presidente Abinader termina encontrando, de paso, una especie de paraguas institucional para el día en que deje la silla presidencial.

Porque Carlos Balcácer y otros juristas han advertido sobre la posibilidad de que, cuando abandone el Palacio Nacional, tenga que responder ante los tribunales por determinados hechos ocurridos durante su Gobierno, incluyendo cuestionamientos relacionados con muertes en actuaciones policiales y otros casos.

¡Y nosotros preguntamos! ¿Será coincidencia? ¿Será prevención? ¿Será política? ¿O será simplemente que en República Dominicana las casualidades tienen demasiada puntería?

¡Ay, Haití! En Haití, por ahora, lo que hace falta no es seguir inventando parches. Lo que se necesita es un plan serio para erradicar las pandillas, perseguir a quienes patrocinan el terrorismo y recuperar los recursos que terminan en manos de quienes saquean al pueblo haitiano. Y después hablamos de elecciones.

El jurista Jottin Cury continúa dando en el mismo clavo con relación a la crisis haitiana. En su cuenta de X calificó como un error el señalamiento del delegado de la ONU en Haití que solicita refuerzos policiales y dinero para enfrentar la crisis del vecino país. Eso, según señala, no resuelve absolutamente nada.

Y tiene razón en algo elemental: Haití necesita mucho más que parches. Necesita, como él mismo lo dice,  una especie de pequeño Plan Marshall que contribuya a recuperar su economía y, sobre todo, una nueva clase dirigente capaz de conducir el país.

¡Basta ya de poner curitas sobre una herida que necesita cirugía!  Eso dice Jottin Cury… y es la pura verdad.

Y mientras tanto, en el patio, la Policía Nacional no da tregua. Sigue «limpiando» y «tapando boca». Ni ve, ni oye, ni entiende. Sigue abatiendo supuestos delincuentes.

Y aquí viene la pregunta del millón: ¿Está cumpliendo un mandato superior o está tomando su propia iniciativa?  Porque hay dos números que ya están de moda en los predios policiales: 29 y 37. ¡Apúntenlos! No son números de lotería.

Y hay otra cosa que llama poderosamente la atención: muchos de los abatidos terminan apareciendo muertos en los hospitales.  ¡Qué relajo!

La ciudadanía observa las imágenes y pregunta cómo, después de los supuestos intercambios de disparos, algunos cuerpos terminan siendo arrastrados y lanzados en camionetas policiales. Y después dicen que murieron en tal o cual hospital. ¿Eso también forma parte de la famosa reforma policial?

Por cierto. Hasta ahora, lo único que muchos ciudadanos perciben como un cambio visible en la supuesta  reforma policial es ¡el color del uniforme! Azul. ¡Azulito! Tan azul que algunos ya dicen que parece del mismo color del PRM. 

Al que le pique, que se rasque.

 

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