Durante la Primera Guerra: ¿una planta caminando?

En pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial se realizó la película Guadalcanal, en 1943, y los mexicanos la ¡disfrutaron! prácticamente recién estrenada.
Fue en ella donde se observó una mata que se movía por la tierra de un lado a otro, hasta que un soldado gritó: «¡Oh, Dios, una mata que camina!», descubriendo que se trataba de un militar que se desplazaba sosteniendo un pequeño árbol.
Al enfocar los problemas militares en el Sudeste Asiático, los japoneses carecieron de las herramientas tecnológicas de la época para enfrentarse a determinadas realidades especiales.
La ciencia y las ideologías del gran capital, durante la guerra que arrancó en septiembre de 1939, dieron luz al nacimiento del poderío de Estados Unidos.
Sin embargo, un chepazo histórico y la participación de varias nacionalidades llevaron al físico judeoalemán Albert Einstein a vincularse —dicen que por una ecuación suya— con el desarrollo de la bomba atómica, lanzada por Estados Unidos sobre dos ciudades de Japón: Hiroshima y Nagasaki, donde todavía resultan incalculables las pérdidas humanas y económicas.
Antes de caer las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, Gran Bretaña figuraba como la gran potencia imperial, en especial por tener el control de los mares. Después, emergió Norteamérica y, al mismo tiempo, el poderío del leninismo, representado por Iósif Stalin, dejando al mundo partido en dos gigantes.



