La caricatura de democracia: el caso RD y la región

En América Latina se vota cada cuatro años, pero el poder real, según Plinio De Oleo, continúa concentrado en grupos oligárquicos que financian la política, controlan sectores estratégicos y convierten el Estado en patrimonio familiar.
En América Latina no tenemos democracia. Tenemos una caricatura de democracia. Y en República Dominicana, la caricatura es a todo color.
Se vota, sí. Cada cuatro años hay urnas, caravanas y promesas. Pero el poder real no está en la urna. Está en los grupos oligárquicos que ocupan, financian y heredan el Estado.
1. Ocupan y financian. Un puñado de apellidos controla bancos, energía, cemento, medios y puertos. No necesitan un partido; los financian todos. Ponen dinero en el gobierno y en la oposición para garantizar que, gane quien gane, ellos nunca pierden. Pongo 100 millones en campaña y me devuelven 10 mil millones en contratos y exoneraciones.
2. Asumen altos cargos con préstamos. Llegan al Estado no a servir, sino a cobrar. La forma moderna de saquear es con préstamos. Cada ministerio es una ventanilla de endeudamiento. Préstamos que no van a salud ni educación, sino a pagar favores y sostener clientelas. El pueblo no ve el préstamo, pero paga la factura con impuestos, hospitales sin camas y jóvenes que prefieren una yola.
3. Dejan herederos. Convirtieron la democracia en monarquía. El senador deja al hijo, el diputado a la esposa, el ministro al hijo, el líder deja el partido como herencia. No hay partidos, hay fincas electorales. No hay mérito, hay sangre.
4. Y el pueblo vota. El pueblo trabajador va y vota, creyendo que elige entre dos candidatos financiados por la misma gente, entre dos herederos del mismo sistema. Vota y, al otro día, vuelve al motoconcho y al colmado fiado, mientras, en una mesa donde nunca fue invitado, se reparten el país.
Arriba, una oligarquía que pone el dinero, los candidatos, los préstamos y los herederos. Abajo, un pueblo que pone el voto, el sudor y los muertos.
No habrá democracia real hasta que rompamos el vínculo entre dinero oligárquico y política.
Mientras tanto, lo que tenemos es una obra de teatro, donde al pueblo solo le toca aplaudir, nunca escribir el guion.
¡OJO!
¡ALERTA RD!



