¿La corrupción ya llegó a Las Parras?

Por Augusto Álvarez
Un video que circula en las redes sociales vuelve a poner bajo la lupa los controles penitenciarios y levanta preguntas sobre celulares, bebidas y la seguridad dentro del recinto Las Parras.
Las Parras parece comenzar a dar señales que recuerdan demasiado a lo ocurrido en La Victoria.
En el video que se mueve de un lugar a otro, sin pedir permiso, muestra a varios internos dentro del recinto penitenciario, aparentemente disfrutando de bebidas, juegos y celulares, como si estuvieran en cualquier lugar menos en una prisión.
Botellas en las manos, celulares a la vista y una tranquilidad que llama poderosamente la atención.
Pero hay algo todavía más preocupante: ¿cómo entraron esos celulares y esas bebidas al recinto? ¿Quién permitió que llegaran hasta las manos de los internos? ¿Quién estaba de servicio cuando se realizó la grabación?
Y hay una pregunta que no puede quedarse en el aire: ¿Cómo es posible que un video aparentemente grabado dentro de una prisión termine circulando libremente por las redes sociales?
¿Y los controles?
La Dirección General de Prisiones ya conoce el video e investiga lo ocurrido. Porque, como es lógico, toda fotografía o grabación digital deja rastros que pueden ayudar a establecer cuándo fue realizada y quiénes estaban de servicio ese día.
Porque aquí no se trata solamente de unas botellas o unos celulares. Se trata de los controles de seguridad de un recinto penitenciario.
Y si existen mecanismos de inspección, vigilancia y bloqueo de señales, también corresponde preguntar si estaban funcionando adecuadamente cuando ocurrió lo que muestra la grabación.
Roberto Santana, desde donde quiera que se encuentre, quizás tendría una pregunta obligada: ¿Dónde están los bloqueadores de señales?
Porque si un interno puede utilizar un celular dentro de una prisión y, además, grabar y difundir imágenes desde el interior, algo está fallando.
Y si alguien facilitó el ingreso de esos objetos, la investigación debe llegar hasta las últimas consecuencias.
¿Otra vez la misma historia?
La Victoria quedó marcada por graves cuestionamientos sobre el control interno, privilegios y corrupción penitenciaria.
Ahora aparece este video desde Las Parras y las alarmas vuelven a sonar.
No estamos diciendo que Las Parras sea La Victoria.
Pero tampoco sería prudente esperar a que se repita la historia para comenzar a actuar.
Si las imágenes son auténticas y corresponden al recinto, hay que identificar a los responsables, determinar cómo ingresaron esos objetos y establecer quiénes estaban de servicio ese día.
Las prisiones no pueden convertirse en hoteles con barrotes, ni los internos en huéspedes con privilegios especiales.


