¡Código 29 otra vez! Se lo aplicaron a sospechoso de matar sargento de la PN en SDN

La Policía reporta que Randy Tejada Valdez, alias Randy y/o El Cojo, murió al enfrentar una patrulla de la DICRIM en San Juan; estaba señalado en la muerte del sargento mayor Pedro Luis Guerrero Ibis y era buscado por otro homicidio.
SANTO DOMINGO, R.D.
La Policía no deja de cumplir con sus mandatos.
Nuevamente aplicó el llamado “código 29”, ejecutando, según su versión, una disposición de su «ley 37», violentando lo que establece la Constitución dominicana en su artículo 37, que consagra el derecho a la vida.
La nueva víctima de los famosos “intercambios policiales” fue Randy Tejada Valdez, alias Randy y/o El Cojo, a quien la institución señala como uno de los implicados en la muerte del sargento mayor Pedro Luis Guerrero Ibis, quien fue abatido durante un asalto ocurrido en Santo Domingo Norte.
La llamada “Ley 37” es, en buen dominicano, una chercha que utilizan algunos policías para justificar el famoso “código 29”: primero ejecutan al supuesto delincuente y, acto seguido, aplican su “ley 37”, versión policial que no aparece escrita en ninguna parte, pero sí tiene un procedimiento muy concreto: sepultar a la víctima en una tumba de tres metros de profundidad y siete de largo.
Desde 2018, la delincuencia se ha ido incrementando de manera alarmante en República Dominicana. Esta situación motivó que, durante la campaña electoral de las elecciones nacional de 2020, el entonces candidato presidencial del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM), Luis Abinader, prometiera al país que, en caso de llegar a la Presidencia de la República, durante los primeros dos años de su gobierno frenaría la delincuencia en más de un 50 %.
Sin embargo, durante los más de seis años al frente del Gobierno, Abinader ha sido cuestionado por los resultados de su política de seguridad ciudadana, mientras continúan registrándose asaltos, robos, despojos, muertes durante acciones delictivas y hechos de violencia en diferentes puntos del país.
Incluso, durante los últimos años, el microtráfico ha avanzado de manera preocupante, al punto de que en la calle comienza a escucharse la comparación de que hay más puntos de drogas que bancas de apuestas.
Pero hay una realidad que resulta imposible ignorar: la cantidad de personas señaladas como delincuentes que han muerto en intervenciones policiales, algunas de manera colectiva, bajo la figura de los llamados “intercambios de disparos”.
En varios de esos casos, cámaras de seguridad y testimonios de testigos han puesto en duda las versiones oficiales. Y cuando eso ocurre una y otra vez, la credibilidad de la ciudadanía se resiente y comienzan a aparecer acusaciones de que no se trató de enfrentamientos, sino de ejecuciones.
Nunca, según sostiene una fuente de la propia Policía, habían ocurrido tantos “intercambios” policiales como en estos tiempos.
En los últimos 60 días, más de un centenar de personas señaladas como supuestos delincuentes han muerto en intervenciones policiales, según las cifras que se han venido manejando públicamente.
Uno de los casos que más preguntas ha generado es el de “Lucifer”, quien murió baleado en plena vía pública mientras caminaba por una calle del ensanche La Paz, en el Distrito Nacional.
Y pese a todas esas muertes violentas, los asaltos y otros hechos delictivos continúan registrándose en diferentes puntos del país.
Entonces surge la pregunta que nadie debería esquivar: si los “intercambios” están acabando con tantos supuestos delincuentes, ¿por qué la delincuencia sigue ahí, campante, desafiando a la sociedad?
Versión policial
La Policía Nacional informó que Randy Tejada Valdez, alias Randy y/o El Cojo, murió durante un enfrentamiento con agentes de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) en el sector Villa Liberación, provincia San Juan.
De acuerdo con la institución, Tejada Valdez era señalado como uno de los presuntos autores de la muerte a tiros del sargento mayor de la Policía Nacional Pedro Luis Guerrero Ibis, ocurrida durante un asalto en Santo Domingo Norte.
La Policía también informó que Tejada Valdez era buscado mediante la orden de arresto núm. 530-2024-EMES-00164, por su presunta participación en la muerte a tiros del oficial retirado del Ejército de República Dominicana (ERD) Desiderio Pantaleón Ureña.
Este último hecho ocurrió el 27 de enero de 2024, en el sector Villa Mella, municipio Santo Domingo Norte, y está vinculado, según la Policía, a violaciones de varios artículos del Código Penal dominicano relacionados con asociación de malhechores, robo y homicidio.
Según las informaciones preliminares ofrecidas por la institución, Tejada Valdez era buscado por su vinculación con distintos hechos delictivos.
La Policía sostiene que el enfrentamiento se produjo cuando agentes de la DICRIM lo localizaron en Villa Liberación, San Juan.
Evidencias ocupadas
La institución informó que durante el procedimiento fueron ocupadas a Randy Tejada Valdez una pistola y un arma de fabricación artesanal.
Seguimiento investigativo
En cuanto al homicidio del sargento mayor Pedro Luis Guerrero Ibis, la Policía Nacional informó que mantiene la búsqueda de los demás implicados en el asalto ocurrido en el establecimiento Gallera y Bar Higüero Abajo, en el sector Higüero, Santo Domingo Norte, donde el agente, quien se encontraba fuera de servicio, recibió el disparo que le causó la muerte.
Y aquí vuelve a quedar sobre la mesa el mismo dilema: la sociedad necesita que los delincuentes sean apresados, juzgados y condenados cuando existan pruebas de su responsabilidad; pero también necesita una Policía que respete la vida y que cada muerte ocurrida durante una intervención pueda ser explicada y sometida al escrutinio de la Justicia.
Porque combatir la delincuencia no puede significar sustituir los tribunales por las balas.



