POLI-JUDICIALES

Muertos tratados como perros realengos

Cadáveres de presuntos delincuentes son llevados a hospitales públicos en vehículos policiales, una práctica que levanta graves interrogantes sobre la cadena de custodia, los protocolos forenses y la dignidad humana.

Lo que está ocurriendo en algunos barrios de la República Dominicana no puede normalizarse.

Después de acciones policiales violentas, cadáveres son trasladados de manera cuestionable y llevados a hospitales públicos, como si se tratara de animales abandonados.

¿Dónde quedaron los protocolos, la cadena de custodia y el respeto por la dignidad humana?

¡Mi Látigo pica contra esta barbaridad!

En determinados casos denunciados, agentes policiales matan en supuestos intercambios de disparos y, posteriormente, el cadáver es recogido de manera violenta, colocado en la parte trasera de una camioneta abierta y trasladado, ensangrentado, hasta la emergencia de un hospital público.

Allí queda abandonado, como si fuera un bulto cualquiera.

Eso no puede ser normal

Un cadáver producto de un hecho violento debe ser tratado con rigor forense. La escena debe ser preservada, documentada y sometida a los procedimientos correspondientes, con intervención de las autoridades competentes y del personal médico-legal.

Cuando un cuerpo es movido sin observar esos procedimientos, surgen preguntas inevitables:

¿Quién levantó el cadáver? ¿Quién documentó la escena? ¿Quién garantizó la cadena de custodia? ¿Dónde están las fotografías? ¿Dónde está el acta? ¿Quién determinó cómo ocurrió realmente el supuesto intercambio de disparos?

Porque si se mueve el cuerpo, se altera la escena y se pierde evidencia, después resulta mucho más difícil establecer la verdad.

¡Y la emergencia no es un depósito de cadáveres!

Hay otro aspecto que no puede ignorarse: la salud pública.

Introducir en una emergencia hospitalaria un cadáver ensangrentado, sin las medidas adecuadas de protección y manejo, puede representar un riesgo sanitario y afectar a pacientes, médicos, enfermeras y demás personal.

Una emergencia hospitalaria está destinada a salvar vidas, no a convertirse en depósito improvisado de cuerpos provenientes de escenas violentas.

Y mientras tanto, médicos y hospitales terminan enfrentando una situación que no provocaron.

Aunque sea acusado, sigue siendo un ser humano

Aquí entra la parte que algunos parecen olvidar.

Una persona señalada como delincuente no pierde su condición humana.

Puede ser investigada, apresada, sometida a juicio y condenada si las pruebas demuestran su responsabilidad. Pero mientras eso ocurre, el Estado tiene la obligación de respetar su dignidad.

La Constitución dominicana protege la dignidad de la persona. Y esa dignidad no desaparece porque alguien sea señalado como delincuente.

La Policía está para perseguir al delincuente, no para convertirse en juez, verdugo y sepulturero.

Más de medio centenar de fallecidos

Las cifras que hemos venido consignando resultan alarmantes.

Solo durante septiembre se reportaron 37 fallecidos en acciones policiales violentas, mientras que en los primeros días de octubre ya se contabilizan otros cinco, según los datos que hemos venido siguiendo.

Al sumar los meses anteriores, la cifra supera ampliamente el medio centenar de personas fallecidas en acciones policiales violentas durante este año.

La pregunta es inevitable: ¿Hasta dónde llegará esta cacería en los barrios? ¿Quién va a ponerle freno?

La sociedad necesita seguridad, pero seguridad dentro de la ley.

Señor Presidente: ¡ponga orden!

Hacemos un llamado al presidente Luis Abinader.

Abinader con la cruzSeñor Presidente, usted no puede cargar indefinidamente con las cruces de actuaciones que ocurren debajo de su administración. Usted no necesariamente es responsable de cada actuación individual, pero como jefe del Estado sí tiene la responsabilidad política de exigir que las instituciones cumplan la ley y respeten los protocolos.

A la Procuraduría General de la República le corresponde investigar cualquier denuncia de violación de los procedimientos de levantamiento y manejo de cadáveres.

Y al Ministerio de Salud Pública le corresponde garantizar que las emergencias hospitalarias no sean utilizadas de manera inadecuada para recibir cuerpos provenientes de hechos violentos.

  • Queremos seguridad.
  • Queremos policías en las calles.
  • Queremos que los delincuentes sean perseguidos y sometidos a la justicia.

Pero no queremos una Policía que mate y después convierta la escena del crimen en un carnaval de irregularidades.

  • No queremos impunidad.
  • No queremos ejecuciones.
  • No queremos cadáveres tratados como basura.

¡Y mucho menos muertos lanzados como perros realengos en hospitales públicos!

Mi Látigo pica hoy contra esa práctica y se extiende hasta donde tenga que llegar.

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