El hambre como arma letal en Gaza

Resulta cada vez más evidente que, para la administración de Benjamín Netanyahu —con la complacencia silenciosa del entonces presidente Donald Trump—, la producción sistemática de muertes forma parte del quehacer cotidiano de una guerra que muchos ya califican como de exterminio.
Cuando los bombardeos sobre Gaza disminuyen, no es por humanidad ni por respeto al derecho internacional.
Es, simplemente, porque se activa otra fase del castigo colectivo: el bloqueo deliberado de la ayuda humanitaria.
Israel ha restringido el ingreso de alimentos y medicinas enviados por la Cruz Roja Internacional y otras organizaciones solidarias, como si prolongar la vida del pueblo palestino fuera un crimen imperdonable.
Tras la llamada “paz” que Trump y Netanyahu fabricaron para Gaza —más propaganda que acuerdo real—, surge una pregunta inevitable:
¿cuántas veces fue violada por Israel?
La respuesta es brutal: demasiadas para contarlas.
Las violaciones constantes de esa caricatura de paz llegaron incluso a incomodar, en algunos momentos, a la propia administración Trump, que se vio obligada a enviar emisarios a Israel para intentar moderar la compulsión bélica del primer ministro israelí.
Pero el ajuste no fue hacia la paz, sino hacia la estrategia.
Menos bombas, más hambre.
La lógica fue tan fría como criminal: reducir el impacto mediático de los bombardeos y convertir la hambruna en un arma silenciosa, más lenta, menos visible, pero igual de letal. Bloquear la ayuda, cerrar los corredores humanitarios y dejar que el hambre haga el trabajo sucio.
Ese fue el razonamiento de los altos mandos israelíes:
si las bombas generan demasiada presión internacional, se detienen;
si el hambre mata en silencio, se intensifica.
Así, Gaza no dejó de morir. Solo cambió la forma de hacerlo.
Porque cuando se impide comer, beber y curarse a una población entera, el hambre deja de ser consecuencia de la guerra y se convierte en un arma de guerra.
Y eso, en cualquier idioma y bajo cualquier bandera, tiene un solo nombre.



