Irán recibe respuesta de EE.UU. sobre el plan para reabrir Ormuz

Washington respondió por intermediarios a la propuesta de Teherán, mientras Irán exige condiciones para reabrir el estratégico estrecho y retomar las negociaciones nucleares
TEHERÁN
Irán recibió de Estados Unidos, a través de mediadores cataríes, una respuesta a su propuesta de siete días para reducir las tensiones, reabrir el estrecho de Ormuz y reanudar las negociaciones entre ambos países.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, recibió la respuesta estadounidense en Doha, transmitida por intermediarios de Qatar. Según fuentes citadas por Reuters, el principal punto de desacuerdo entre las partes no sería necesariamente el contenido de las medidas, sino el orden en que deberían ejecutarse.
Teherán puso a Ormuz sobre la mesa
La propuesta iraní fue presentada por Araghchi durante la Asamblea General de las Naciones Unidas y contempla una hoja de ruta de siete días.
Teherán plantea que, una vez aceptadas sus condiciones, Estados Unidos adopte determinadas medidas durante los primeros cuatro o cinco días; posteriormente, el estrecho de Ormuz sería reabierto y, al séptimo día, comenzarían las conversaciones para alcanzar un acuerdo definitivo sobre los asuntos pendientes, incluido el programa nuclear iraní.
Entre las condiciones señaladas por fuentes internacionales figuran el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes, la flexibilización o suspensión de sanciones sobre las exportaciones de petróleo, la liberación de activos iraníes congelados y un alto el fuego regional.
Irán sostiene que esas medidas no constituyen nuevas exigencias, sino compromisos contemplados en el memorando alcanzado anteriormente entre Washington y Teherán.
Washington mantiene la presión
La respuesta estadounidense llega después de que el presidente Donald Trump rechazara públicamente algunas versiones sobre posibles concesiones de Washington a Irán.
Trump afirmó el 29 de septiembre que Estados Unidos no había ofrecido a Teherán ninguna concesión, mientras continuaban los contactos indirectos mediante intermediarios.
No obstante, los esfuerzos diplomáticos continúan. Qatar mantiene un papel central como intermediario entre Washington y Teherán, mientras ambas partes intentan determinar si existe espacio para un acuerdo que permita reducir las hostilidades y normalizar el tránsito marítimo por Ormuz.
El estrecho constituye una de las principales rutas energéticas del planeta, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene consecuencias sobre el transporte marítimo y los mercados petroleros.
Irán alerta por visita de Netanyahu a Emiratos
En paralelo, Teherán elevó nuevamente el tono contra Israel después de la visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a Abu Dabi.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní condenó la visita y advirtió a los países de la región sobre lo que calificó como consecuencias “muy peligrosas” de una mayor presencia israelí en Oriente Medio.
Netanyahu se reunió el domingo 27 de septiembre con el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. La visita fue confirmada posteriormente por ambos gobiernos y, según fuentes oficiales emiratíes, las conversaciones abordaron las relaciones bilaterales y la situación regional, con especial atención a Irán.
La Cancillería iraní instó a los gobiernos de la región a impedir que sus territorios sean utilizados para acciones que puedan desestabilizar a países vecinos.
Teherán endurece sus advertencias
En su declaración, el Ministerio de Exteriores iraní sostuvo que la presencia de Israel constituye un riesgo para la seguridad colectiva de la región y acusó al Gobierno de Netanyahu de mantener una política hostil hacia Irán.
Estas afirmaciones corresponden a la posición oficial de Teherán y forman parte de la creciente confrontación diplomática entre Irán, Israel y Estados Unidos.
La visita de Netanyahu a Emiratos se produjo precisamente cuando Washington y Teherán intentan, mediante intermediarios, encontrar una salida diplomática a la crisis alrededor del estrecho de Ormuz.
Irak cierra etapa con salida de fuerzas estadounidenses
Mientras el Golfo Pérsico permanece bajo tensión, Irak entra en una nueva etapa de seguridad después de completarse la retirada de las fuerzas estadounidenses que participaban en la misión de la coalición internacional contra el Estado Islámico.
El Ejército estadounidense confirmó este 30 de septiembre la salida de sus últimas tropas de Irak, poniendo fin formalmente a la misión militar de la coalición en el país.
El primer ministro iraquí, Ali Faleh al-Zaidi, había establecido el 30 de septiembre como fecha definitiva para concluir la misión de la coalición y completar la salida de sus fuerzas.
Bagdad proclama una nueva etapa
Al-Zaidi ha presentado la retirada como un paso hacia una nueva fase de soberanía nacional, aunque ha dejado claro que el final de la misión militar extranjera no significa el abandono de la cooperación internacional en materia de seguridad.
Según el Gobierno iraquí, la relación con los países que integraron la coalición continuará mediante cooperación bilateral, intercambio tecnológico y mecanismos de seguridad.
El Ejecutivo iraquí también ha insistido en que la lucha contra el terrorismo continúa y que corresponde ahora a las instituciones nacionales asumir plenamente la responsabilidad por la seguridad del país.
Ormuz, Irán e Irak: tres piezas del mismo tablero
La reapertura del estrecho de Ormuz, las negociaciones entre Washington y Teherán y la retirada militar estadounidense de Irak se producen prácticamente al mismo tiempo y dentro de un escenario regional altamente interconectado.
Mientras Irán intenta utilizar la reapertura de Ormuz como elemento de negociación, Estados Unidos mantiene presión militar y económica sobre Teherán. Al mismo tiempo, Irak inicia una etapa en la que deberá asumir mayor responsabilidad directa sobre su seguridad, mientras continúa enfrentando amenazas de grupos armados y remanentes del Estado Islámico.
El movimiento de las piezas sigue siendo rápido, diplomacia en Doha, tensión en Ormuz, advertencias desde Teherán y salida militar estadounidense de Irak.



