Septiembre se va a tiros y la delincuencia sigue haciendo fiesta

Venezuela con elecciones sin fecha y una posible renuncia que zumba en los pasillos, y en RD, septiembre se va dejando decenas de muertos en intervenciones policiales, mientras el microtráfico parece andar sin freno y la delincuencia, lejos de recular, parece marchar al frente.
Buenos días…
Septiembre se nos va dejando un saldo que debería hacer sonar todas las alarmas: decenas de personas muertas en intervenciones policiales, mientras la ciudadanía continúa reclamando respuestas frente a robos, asaltos, violencia, microtráfico, apagones, agua escasa y el alto costo de la vida.
Hasta el 28 de septiembre, distintos recuentos periodísticos situaban en 37 las personas fallecidas durante hechos que la Policía Nacional reporta como intercambios de disparos. Solo entre el 18 y el 25 de septiembre se contabilizaron 23 casos.
Y mientras se cuentan muertos, en distintos sectores del país continúan las quejas por delincuencia e inseguridad. Entonces, la pregunta sale sola: ¿dónde está el resultado de tanta pólvora?
¿Mano dura contra quién? La llamada “mano dura” del director de la Policía Nacional, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, ha coincidido con un aumento considerable de los enfrentamientos letales reportados por la institución durante septiembre.
La propia Policía sostiene que sus agentes responden a agresiones de personas perseguidas; organizaciones de derechos humanos, por su parte, han expresado preocupación por el número de muertes y han pedido detener lo que consideran actuaciones que deben ser investigadas.
Pero vamos a hablar claro, sin maquillaje y sin miedo al que se pique. Mano dura no debería significar solamente terminar con un supuesto delincuente a tiros. Mano dura también es inteligencia, investigación, captura, desmantelamiento de bandas, persecución del narcotráfico y del microtráfico, recuperación de armas y sometimiento de los responsables a los tribunales.
Porque muerto el supuesto delincuente, también puede morir una parte de la investigación. Y en la calle dicen que «con las ejecuciones cierran bocas, desaparecen testigos y entierran verdades». ¡Sea usted el jurado! ![]()
Muchos muertos… ¿y el microtráfico? Aquí aparece una pregunta que no necesita ser detective para formularla: ¿acaso el microtráfico no forma parte del problema de inseguridad que mantiene con miedo a los ciudadanos?
Si el microtráfico alimenta robos, violencia, reclutamiento de jóvenes y disputas territoriales, entonces hay que preguntar —con el cuchillo periodístico sobre la mesa—: ¿por qué vemos tantos muertos en supuestos intercambios y no vemos con la misma fuerza caer las estructuras que manejan el negocio?
Porque en buen dominicano, si el chiquito de la esquina cae, pero el negocio continúa, algo no cuadra.![]()
Capturar, investigar y someter… ahí está la verdadera mano dura. Nosotros respaldamos sin miramientos la captura de quienes cometan delitos y su sometimiento a la Justicia, para que respondan ante los tribunales con todas las garantías del debido proceso. Esa es la vía que establece el Estado de derecho.
La Constitución dominicana protege el derecho a la vida, y cualquier muerte ocurrida durante una intervención policial debe ser investigada con rigor cuando existan dudas sobre las circunstancias. Ni ejecuciones extrajudiciales ni impunidad. Si hubo un enfrentamiento real, que la investigación lo establezca; si hubo uso indebido de la fuerza, que también se determine. Lo que no puede sustituir a la investigación es el simple titular de “intercambio de disparos”.
Presidente, algo no está cuadrando. Presidente Luis Abinader: si cada vez hay más muertos en las calles y el ciudadano sigue sintiendo inseguridad, hay que revisar la fórmula.
El propio director policial ha dicho que el objetivo es revertir el temor de la ciudadanía y lograr que sean los delincuentes quienes teman a la autoridad. Perfecto. Pero el miedo no se combate únicamente con balas, se combate con inteligencia, prevención, patrullaje, investigación, justicia y golpes certeros a las estructuras criminales.
Porque si al final del mes tenemos una larga lista de muertos, pero el microtráfico sigue respirando, los asaltos continúan, las armas siguen circulando y la ciudadanía sigue encerrándose temprano, entonces hay que hacer la pregunta incómoda: ¿Estamos ganando la batalla contra la delincuencia o solamente estamos contando cadáveres?
Y cuidado, porque esos muertos también tienen un peso político. No porque nosotros decidamos quién tiene razón, sino porque cada muerte ocurrida bajo una intervención del Estado exige una explicación pública, una investigación seria y resultados que puedan ser comprobados.
Al que le pique, que se rasque. Pero que primero responda.
Ahora vamos a volar a Caracas. Nos informaron que en Venezuela habrá elecciones, pero todavía sin calendario claro.![]()
Bueno, Venezuela también anda con su propio revolú político. Delcy Rodríguez ha dicho públicamente que habrá elecciones, pero hasta este momento no hay una fecha oficial confirmada para los comicios regionales, que se dicen, serán en diciembre. Ni para unas elecciones nacionales en marzo, como se viene comentando en distintos círculos.
Así que aquí hay que separar el chisme político de la fecha oficial. Una cosa es que se esté hablando de elecciones. Otra es que exista un calendario electoral confirmado.
Y hasta ahora, lo que sí está sobre la mesa es que el futuro político venezolano continúa siendo objeto de negociación entre diferentes sectores, con Washington siguiendo de cerca el proceso.![]()
Lo que sí está sobre la mesa es una transición política todavía en negociación, con sectores de la oposición dialogando con el gobierno y Washington siguiendo muy de cerca el proceso. Delcy ha prometido condiciones de participación para todas las fuerzas políticas, pero sin ponerle fecha al reloj electoral. Y cuando el reloj no tiene hora, cualquiera puede mirar la muñeca y decir que ya casi es la hora.
Y ahora viene el ¡ojo al Cristo! No se sorprendan si, en medio de este revolú, aparece una “renuncia” de Delcy Rodríguez para facilitar el camino a unas elecciones que puedan presentarse como limpias, transparentes y con menos manchas que una camisa recién planchada.
Eso último, por ahora, es una versión que circula y no un hecho confirmado. Nos silbó el pajarito, que todavía anda volando… pero antes de cantar victoria, habrá que ver quién tiene la jaula, quién abre la puerta y quién realmente está moviendo los hilos.



