OPINION

La otra frontera: drogas, armas y municiones para las pandillas haitianas

 

Mientras República Dominicana refuerza la verja y multiplica las deportaciones, organismos internacionales han documentado rutas de armas y municiones desde territorio dominicano hacia Haití, además del creciente papel de las redes criminales transnacionales en el tráfico de drogas y personas.

 

SEGUNDA PARTE

Por Augusto Álvarez

La frontera dominico-haitiana tiene dos movimientos que preocupan al Estado dominicano: personas que intentan entrar irregularmente desde Haití y mercancías ilícitas que circulan en ambas direcciones. Entre ellas aparecen drogas, armas, municiones y dinero. El problema dejó de ser exclusivamente migratorio y pasó a convertirse en un asunto de seguridad nacional y crimen organizado transnacional.

La ONU ha documentado que República Dominicana constituye una fuente importante de armas y municiones para actores armados haitianos.

Un informe del Consejo de Seguridad señaló que el mercado ilícito dominicano representa una fuente de armas y municiones para grupos armados en Haití, incluidos pandilleros. También documentó decomisos en Dajabón, Pedernales y otros puntos fronterizos.

Las cifras de incautaciones dominicanas de municiones muestran el tamaño del problema: Aduanas reportó 174,988 cartuchos incautados en 2020; 300,728 en 2021 y 598,179 en 2022.

EL CASO DE LOS 900,000 CARTUCHOS

Uno de los episodios más graves apareció en 2024.

El Consejo de Seguridad de la ONU informó que autoridades dominicanas detectaron una red dedicada al tráfico de armas y municiones.

La investigación surgió después de que el director general de la Policía Nacional revelara, el 31 de octubre de 2024, la existencia de una estructura criminal vinculada al desvío de armas y municiones de depósitos policiales.

Según el informe de la ONU, hasta 900,000 cartuchos pudieron haber sido desviados de depósitos policiales dominicanos.

Parte del material habría sido vendido a comerciantes de armas y posteriormente trasladado clandestinamente hacia Haití.

El informe señala que investigaciones haitianas y dominicanas apuntaban a que parte de esas municiones terminó en manos de actores criminales haitianos.

Eso cambia completamente la discusión.

Ya no estamos hablando solamente de haitianos cruzando una verja.

Estamos hablando de armas y municiones que salen del territorio dominicano y llegan a un país controlado parcialmente por organizaciones criminales armadas.

EL ANTECEDENTE DE ELÍAS PIÑA

La situación tampoco comenzó en 2024.

El Panel de Expertos de la ONU documentó que el 8 de noviembre de 2022, militares dominicanos detectaron en Elías Piña un cargamento clandestino de municiones que incluía 12,000 cartuchos calibre 7.62 x 39 mm y 10,160 cartuchos 5.56 mm, presuntamente destinados a Haití.

Es decir, el tráfico de municiones hacia Haití ya estaba siendo detectado antes del escándalo de los depósitos policiales.

LAS RUTAS CAMBIAN

Cuando República Dominicana cerró determinados pasos, las redes criminales no desaparecieron.

Cambiaron de ruta.

Un informe de Naciones Unidas señaló que, después del cierre de la frontera terrestre en septiembre de 2023, las rutas tradicionales de tráfico de armas se hicieron más difíciles de utilizar y parte del movimiento se desplazó hacia pasos clandestinos, incluyendo zonas remotas como Hato Viejo de Sabana Cruz.

Esa es precisamente la razón por la que una política exclusivamente basada en una verja tiene limitaciones.

El delincuente conoce la frontera como un mapa de oportunidades.

DROGAS: LA OTRA CARA DEL NEGOCIO

La frontera tampoco está aislada del tráfico internacional de drogas.

El Panel de Expertos de la ONU documentó que la precaria situación de seguridad y los controles fronterizos deficientes en Haití pueden atraer a traficantes que buscan utilizar rutas hacia territorio dominicano.

En junio de 2024, autoridades dominicanas decomisaron 268 paquetes de cocaína en la costa de Pedernales. El informe señaló que los propios funcionarios dominicanos habían explicado que traficantes pueden utilizar rutas desde el sureste de Haití hacia provincias dominicanas como Pedernales para intentar evadir controles más estrictos.

La situación es todavía mayor si se observa el contexto regional.

UNODC ha señalado que el sur de Haití se ha convertido en un punto importante de entrada de cocaína procedente de Sudamérica y cannabis procedente del Caribe, mientras Haití funciona como un corredor de tránsito.

Y República Dominicana también enfrenta grandes operaciones internacionales de narcotráfico.

En abril de 2026, una operación apoyada por la DEA permitió decomisar 1,707 kilogramos de cocaína frente a las costas de Pedernales, en una operación coordinada con la DNCD, las Fuerzas Armadas y otros organismos.

EL NEGOCIO ES TRANSNACIONAL

Por eso, reducir el problema a “haitianos entrando ilegalmente” resulta insuficiente.

El fenómeno tiene varios mercados: personas, drogas, armas, municiones, combustible, mercancías y dinero. Y todos producen ganancias.

Las organizaciones que controlan esos negocios no necesariamente viven en la frontera.

  • Pueden estar en Santo Domingo.
  • En Puerto Príncipe.
  • En Miami.
  • En Nueva York.
  • En Montreal.
  • O en cualquier otro punto donde se mueva el dinero.

La frontera física es solamente el lugar donde algunas de esas mercancías cambian de manos.

LA PREGUNTA QUE EL ESTADO DEBE RESPONDER

Si una parte de las armas y municiones destinadas a las pandillas haitianas procede de territorio dominicano, la pregunta no puede limitarse a:

  • ¿Por dónde entraron los haitianos?
  • La pregunta correcta es:
  • ¿Quién está sacando las armas?
  • ¿Quién las vende?
  • ¿Quién las transporta?
  • ¿Quién las paga?
  • ¿Quién las recibe?
  • ¿Quién protege las rutas?
  • ¿Quién lava el dinero?

Y, finalmente: ¿Quién dentro de República Dominicana se está beneficiando de ese negocio?

Mientras esas preguntas no tengan respuestas judiciales contundentes, la verja será solamente una parte del problema.

Porque una frontera verdaderamente segura no es aquella donde hay más cemento.

Es aquella donde el crimen organizado sabe que, tarde o temprano, el Estado llegará hasta el dueño del negocio.

 

HISTORIA:

La frontera dominico-haitiana: seis años de verja, promesas y una frontera que sigue abierta

https://www.relampagoinformativo.net/uncategorized/2026/10/la-frontera-dominico-haitiana-seis-anos-de-verja-promesas-y-una-frontera-que-sigue-abierta/

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