Los sancionados por Canadá y la contradicción dominicana

Canadá sancionó a empresarios y dirigentes haitianos por presunto apoyo financiero u operativo a bandas criminales. República Dominicana adoptó restricciones de entrada contra numerosos sancionados, pero dejó fuera a algunos, entre ellos Gilbert Bigio, quien tenía importantes vínculos empresariales con el mercado dominicano.
TERCERA PARTE-FINAL
Por Augusto Álvarez
El capítulo más delicado de la crisis fronteriza no necesariamente está en la línea que divide a República Dominicana de Haití. Está en las relaciones económicas que atraviesan esa línea.
Canadá sancionó a empresarios haitianos a los que atribuyó presunto apoyo financiero y operativo a bandas armadas. posteriormente, el Gobierno dominicano elaboró sus propias listas de personas a las que prohibió entrar al país. Pero las listas no fueron idénticas. Y allí aparece una contradicción que todavía merece explicaciones.
CANADÁ PUSO NOMBRES SOBRE LA MESA
En diciembre de 2022, Canadá sancionó a tres prominentes miembros de la élite económica haitiana:
Gilbert Bigio (falleció recientemente), Reynold Deeb y Sherif Abdallah.
El Gobierno canadiense afirmó que tenía razones para creer que utilizaban su posición, influencia y recursos para proteger o permitir actividades ilegales de bandas criminales armadas, incluyendo lavado de dinero y otros actos de corrupción.
Las sanciones implicaron restricciones financieras y comerciales dentro del régimen canadiense.
Es importante precisar algo: una sanción administrativa canadiense no equivale por sí misma a una condena penal.
Son señalamientos y medidas de política exterior que deben atribuirse correctamente a Canadá.
DOS DE LOS TRES TENÍAN NEGOCIOS EN REPÚBLICA DOMINICANA
La situación adquirió particular importancia porque medios dominicanos documentaron que Gilbert Bigio y Reynold Deeb tenían intereses empresariales en República Dominicana.
Bigio fue fundador de GB Group, conglomerado que adquirió en 2012 activos relacionados con Chevron Texaco en República Dominicana, Jamaica y San Martín.
Deeb, por su parte, aparecía vinculado a empresas dominicanas dedicadas a importación, exportación, comercio y distribución.
En 2026, además, la situación de Bigio volvió a ocupar titulares porque falleció en Estados Unidos, a los 91 años. Medios dominicanos recordaron tanto sus vínculos empresariales con República Dominicana como las sanciones canadienses de 2022.
LA LISTA DE ABINADER
En abril de 2023, el Gobierno de Luis Abinader dispuso prohibiciones de entrada para decenas de ciudadanos haitianos considerados una amenaza para los intereses y la seguridad de República Dominicana.
La medida incluyó a numerosos sancionados por Estados Unidos y Canadá.
Pero hubo diferencias.
Reynold Deeb y Sherif Abdallah fueron incluidos.
Gilbert Bigio quedó fuera.
También quedaron fuera otros personajes sancionados por Canadá, entre ellos el expresidente haitiano Michel Martelly y el ex primer ministro Jean-Henry Céant.
El caso de Bigio es particularmente llamativo porque, según la documentación periodística publicada entonces, tenía intereses empresariales en República Dominicana.
¿POR QUÉ BIGIO QUEDÓ FUERA?
Esta es una pregunta legítima.
Y debe formularse con precisión.
No existe en las fuentes consultadas una explicación oficial convincente que permita afirmar que Bigio fue protegido por el Gobierno dominicano. Pero, lo que está a la vista no necesita espejuelos.
Por tanto, no sería responsable afirmar que hubo protección oficial sin pruebas. Pero tampoco se puede descartar.
Lo que sí puede afirmarse es que:
- Canadá lo sancionó.
- Canadá señaló presuntos vínculos con estructuras que apoyaban o facilitaban actividades de bandas.
- Bigio tenía intereses empresariales relacionados con República Dominicana.
- El Gobierno dominicano prohibió la entrada a Deeb y Abdalla.
- Bigio no apareció en aquella lista dominicana.
La contradicción existe. La explicación oficial es lo que falta.
NO TODOS LOS SANCIONADOS FUERON TRATADOS IGUAL
La propia legislación canadiense vigente mantiene en su lista a figuras políticas, empresarios y miembros de organizaciones criminales haitianas.
Entre los empresarios aparecen Gilbert Bigio, Reynold Deeb, Sherif Abdallah, Carl Braun, Jean Marie Vorbe y Marc Antoine Acra, mientras que la lista también incluye dirigentes políticos y jefes de pandillas.
Canadá siguió ampliando las sanciones.
En 2024 agregó a los líderes de pandillas Luckson Elan, Gabriel Jean-Pierre y Ferdens Tilus, señalados por Canadá por actividades que amenazaban la paz y seguridad de Haití y por graves violaciones de derechos humanos.
ABINADER SÍ TOMÓ MEDIDAS
Hay que reconocer también la otra parte de la historia.
En julio de 2023, Abinader ordenó impedir la entrada a República Dominicana de los haitianos Juvenet Davance, alias “Pastor Coco”, y Francis Cineus, vinculados por las autoridades a estructuras de bandas.
La Presidencia explicó que la medida se sumaba a otras adoptadas anteriormente contra personas vinculadas a bandas y contra ciudadanos haitianos sancionados por Canadá y Estados Unidos.
Por tanto, no es correcto afirmar que República Dominicana ignoró las sanciones internacionales.
Las utilizó como referencia y adoptó medidas contra numerosos sancionados.
La discusión está en los excluidos.
EL PROBLEMA NO ES SOLO QUIÉN ENTRA
El problema fronterizo tiene otra dimensión.
Mientras se deportan cientos de miles de indocumentados, existen redes que cobran dinero para facilitar los cruces.
Mientras se levantan kilómetros de verja, aparecen rutas clandestinas.
Mientras se colocan cámaras y drones, las organizaciones criminales buscan otros caminos.
Mientras Canadá sanciona a personas que considera vinculadas al financiamiento o protección de pandillas, algunas de esas personas han tenido o mantienen relaciones económicas con la región.
Y mientras la República Dominicana intenta blindarse de la crisis haitiana, armas y municiones procedentes del mercado dominicano han aparecido en investigaciones internacionales relacionadas con grupos armados haitianos.
LA GRAN PREGUNTA
El debate fronterizo dominicano no puede terminar en una fotografía de la verja.
Las preguntas verdaderasson mucho más profundas:
- ¿Quién controla el negocio?
- Quién controla el tráfico de personas.
- Quién controla el tráfico de drogas.
- Quién controla el tráfico de armas.
- Quién mueve las municiones.
- Quién cobra los cruces.
- Quién lava el dinero.
- Quién financia a las organizaciones criminales.
Y quién, desde ambos lados de la frontera, se beneficia de que el caos continúe.
Porque si el Estado solamente captura al indocumentado, decomisa una pistola y devuelve a un grupo de haitianos, pero no identifica al empresario, al traficante, al militar, al policía, al político o al financista que sostiene la estructura, entonces la frontera podrá tener más cámaras, más drones y más cemento, pero el negocio continuará vivo.
La verja puede proteger una parte del territorio.
Pero la verdadera frontera que República Dominicana necesita defender es la que existe entre el Estado y el crimen organizado.
SEGUNDA PARTE



