Tercer feminicidio enciende las alarmas en comunidades de Bayaguana

Por Margarita de la Rosa
BAYAGUANA, R.D
La muerte violenta de la joven Nicauris de los Santos, ocurrida el viernes en la comunidad El Tablón, vuelve a estremecer al municipio de Bayaguana y enciende las alarmas ante la ocurrencia de tres feminicidios en lo que va de año en pequeñas comunidades, ubicadas en un mismo trayecto de esta demarcación.
De acuerdo con informaciones preliminares, la joven murió tras ser atacada con un arma blanca, presuntamente por su expareja, Jesús Sosa Jiménez, quien abandonó el lugar y era buscado por las autoridades.
Tras el hecho, el señalado como presunto agresor fue localizado luego de aparentemente ingerir una sustancia tóxica, en lo que se investiga como un posible intento de suicidio. Fue trasladado a un centro hospitalario de Monte Plata, donde quedó bajo custodia policial. Hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre su estado de salud.
El hecho adquiere una dimensión particularmente preocupante por la cercanía territorial de otros dos casos registrados durante el año.
Un representante de las autoridades municipales, entrevistado por comunicadores de la zona, afirmó que ya son tres las mujeres que han perdido la vida en hechos de esta naturaleza: una en Rincón Naranjo, otra en Trinidad y ahora Nicauris de los Santos en El Tablón que deja cuatro hijos en la orfandad, procreados con el victimario y contra quién existía una orden de alejamiento por frecuentes maltratos.
El declarante destacó que las tres comunidades se encuentran dentro de un mismo trayecto y expresó preocupación porque una zona caracterizada tradicionalmente por su tranquilidad comience a destacarse por la ocurrencia de hechos violentos.
Ante esta situación, hizo un llamado a las iglesias y demás organizaciones comunitarias de la zona para que intensifiquen la orientación dirigida a los hombres y contribuyan a crear conciencia sobre el respeto a la vida y la necesidad de detener la violencia contra las mujeres.
Tres feminicidios en pequeñas comunidades cercanas entre sí y en menos de un año constituyen una señal que no debe pasar inadvertida.
Más allá de las circunstancias particulares de cada caso, la reiteración de estas muertes coloca nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención, la educación y la intervención oportuna frente a la violencia de pareja.
La muerte de Nicauris vuelve a dejar luto en Bayaguana y abre una interrogante que preocupa a sus propias autoridades: ¿qué está ocurriendo en comunidades tradicionalmente tranquilas para que tres mujeres hayan perdido la vida de manera violenta en tan corto período?



