ACTUALIDADEDUCACION

EDUCACIÓN EN ESCUELA PÚBLICA DE RD: ¡UN DESASTRE!

Más del 20% de los niños entre 12 y 16 años está abandonando las escuelas públicas dominicanas. Se van sin leer bien, sin sumar, sin futuro.

Mientras tanto, el Ministerio de Educación maneja el 4% del Presupuesto Nacional: más de 300 mil millones al año. ¿El resultado? Un desastre moral, institucional y humano.

Entre los 12 y 16 años —la edad en la que se define si un muchacho será obrero o profesional— más de 2 de cada 10 desertan. Se van a la calle, al motoconcho, al microtráfico o al embarazo temprano. Las aulas públicas se vacían y nadie responde.

Bajo el régimen de Trujillo existió la Ley No. 1653 de 1948 sobre Educación Obligatoria. Obligaba a los padres a enviar a sus hijos menores de 14 años a la escuela, bajo amenaza de multa y cárcel. Crudo, autoritario, pero efectivo: la deserción era mínima, porque el Estado actuaba si el niño no estaba en el aula.

La democracia llegó y flexibilizó todo. Se eliminó el castigo al padre irresponsable. Se cambió el fuete por el “derecho” mal entendido. El resultado: un relajamiento total. Hoy el padre dice: “él no quiere ir”, y el sistema se encoge de hombros.

La Ley 66-97 y la presión social lograron asignar el 4% del PIB a educación. Se vendió como la salvación. ¿Qué trajo?

Robo a gran escala, con sobrevaluación de escuelas; libros que no llegan; desayuno escolar en mal estado y tabletas que no funcionan. Una burocracia dorada en el MINERD, donde los viceministros cobran más que un científico y no pisan un aula. La calidad está por el suelo: pruebas nacionales e internacionales nos colocan entre los últimos lugares. Niños de octavo grado que no comprenden un párrafo. Y un recurso humano debilitado: maestros formados en tandas sabatinas, sin vocación, nombrados por política.

La ADP pasó de gremio a actor político. Agenda de paros, presión constante y beneficios para su cúpula. Mientras el maestro con vocación cobra poco, la dirigencia vive con privilegios: vehículos, viajes y cargos. Defienden lo indefendible y frenan evaluaciones serias. Los niños quedan atrapados en medio.

Esto no es solo deserción: es un sistema deteriorado. Padres sin obligación legal efectiva ni consecuencias. Un MINERD convertido en caja política. Funcionarios que usan el 4% para nombrar “botellas”, no para educar. El resultado: una fábrica de desigualdad. El hijo del rico va a colegio privado; el hijo del pobre deserta y repite el ciclo.

Trujillo, con métodos autoritarios, llenaba las aulas. La democracia, con recursos, no ha logrado sostenerlas. Se asignó el 4% a la educación, y el país enfrenta alta deserción, cuestionamientos sobre el uso de fondos y un sistema que no garantiza aprendizaje.

  • ¿Para qué sirve la “libertad” si los muchachos terminan en la calle?
  • ¿De qué vale el 4% si no se traduce en calidad educativa?

Mientras no exista responsabilidad real de los padres, sanción a la corrupción y reformas profundas en el sistema, seguiremos graduando estudiantes sin las competencias básicas.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba