¡El mundo juega con fuego nuclear!
Estados Unidos e Irán intensifican sus ataques, el petróleo se dispara y el fantasma de una guerra mundial vuelve a recorrer el planeta.

ORIENTE MEDIO
El intercambio de amenazas entre Estados Unidos e Irán no cesa, pero tampoco se detienen las operaciones militares entre ambos países.
A medida que la confrontación se intensifica, el conflicto deja de ser un problema exclusivamente regional para convertirse en una amenaza de alcance mundial, con repercusiones económicas, energéticas y de seguridad que ya golpean a gran parte del planeta.
Mientras Washington mantiene su ofensiva militar y Teherán responde con nuevos ataques contra instalaciones y bases estadounidenses en la región, los mercados internacionales continúan reaccionando con fuertes alzas en el precio del petróleo, mayores presiones inflacionarias y crecientes temores sobre el suministro energético mundial.
El mayor riesgo, sin embargo, sigue siendo una eventual escalada que involucre armamento de mayor poder destructivo. Un enfrentamiento directo entre dos potencias militares con capacidad estratégica podría desencadenar un conflicto de consecuencias impredecibles para la humanidad.
De producirse ese escenario, no habría vencedores. Ni Estados Unidos ni Irán podrían proclamarse ganadores de una guerra de dimensiones globales. Los verdaderos derrotados serían millones de civiles y una economía mundial que ya comienza a resentir el impacto de esta peligrosa confrontación.
[La diplomacia pierde la batalla. Mientras los misiles sustituyen a las negociaciones y cada ataque genera una nueva represalia, Oriente Medio se acerca peligrosamente a un punto de no retorno. El petróleo sigue subiendo, la economía mundial se debilita y las posibilidades de una solución política se reducen cada día. Las grandes potencias parecen más interesadas en demostrar fuerza que en evitar una guerra de consecuencias imprevisibles. Cuando la diplomacia calla y hablan las armas, la factura termina pagándola el resto del mundo.]
Y mientras tanto, las principales potencias continúan aumentando la presión militar y política, en tanto que la diplomacia pierde terreno frente a los bombardeos y las represalias.
Puerto de Fuyaira queda prácticamente paralizado
La firma especializada HFI Research informó que el puerto emiratí de Fuyaira, considerado el principal centro de transbordo de petróleo de la región, quedó prácticamente paralizado tras los ataques atribuidos al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) contra dos superpetroleros.
Según el análisis difundido por la firma, incluso con la protección de Estados Unidos, las medidas de seguridad no lograron impedir el impacto de los ataques.
Los analistas advierten que la interrupción parcial de las operaciones en Fuyaira podría retirar del mercado hasta seis millones de barriles diarios, agravando aún más la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
Imágenes satelitales muestran daños en bases de EE.UU.
Nuevas imágenes satelitales difundidas por empresas de observación terrestre muestran daños en instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Catar, tras los ataques reivindicados por el CGRI.
Según Irán, durante la quinta fase de la denominada Operación Nasr 2, fueron destruidos el centro de mando y control de drones, instalaciones logísticas, depósitos de combustible y almacenes militares de la Quinta Flota estadounidense en Baréin.
Las imágenes divulgadas muestran daños visibles en varias estructuras de la base naval.
También fue alcanzada Al Udeid
Las autoridades iraníes aseguran igualmente haber atacado la base aérea de Al Udeid, en Catar, considerada la mayor instalación militar estadounidense en Oriente Medio.
La empresa de análisis satelital Soar Atlas publicó imágenes que muestran daños en instalaciones de mantenimiento de aeronaves militares, aunque las autoridades estadounidenses no han confirmado oficialmente la magnitud de esos daños.
El CGRI afirmó que continuará sus operaciones militares «hasta la victoria final».
Trump amenaza con intensificar los bombardeos
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que las operaciones militares continuarán mientras Irán no regrese a la mesa de negociaciones.
En declaraciones concedidas a Fox News, Trump afirmó que los ataques seguirán aumentando de intensidad si Teherán mantiene su negativa a negociar.
Asimismo, reiteró que Estados Unidos mantendrá el bloqueo marítimo contra embarcaciones vinculadas a Irán.
Según explicó, el estrecho de Ormuz permanecerá abierto para el tráfico marítimo internacional, excepto para buques iraníes o embarcaciones que transporten mercancías relacionadas con ese país.
Irán asegura haber golpeado objetivos en Kuwait
El CGRI informó que lanzó una nueva oleada de ataques con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait, dentro de la séptima fase de la Operación Nasr 2.
Según el comunicado iraní, fueron alcanzados un centro de comunicaciones satelitales, sistemas de defensa Patriot, radares antimisiles, plataformas HIMARS y otras instalaciones militares estadounidenses.
El organismo militar insistió en que Irán no mantiene hostilidad contra el pueblo kuwaití e instó a las autoridades de ese país a exigir la salida de las tropas estadounidenses de su territorio.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha confirmado oficialmente esos daños.
Irán responde a Washington en la ONU
El representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, Amir Said Iravani, rechazó las acusaciones formuladas por Estados Unidos sobre un supuesto suministro de armas iraníes a Yemen.
En una carta dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, el diplomático calificó las denuncias de «infundadas» y sostuvo que Washington intenta desviar la atención de sus propias operaciones militares en Oriente Medio.
Según Teherán, Estados Unidos «es el agresor y no la víctima» en la actual escalada regional.



