Ernesto Reyna: el liderazgo que creció mientras otro solo hacían bulto
En Monte Plata no lo venden como figura de laboratorio: lo reconocen en la calle, en los barrios y entre la gente de a pie

Por Aldo Rodríguez
Para el año 2011, el escenario político dominicano estaba patas arriba. El partido oficialista atravesaba uno de sus momentos más difíciles y la candidatura de Danilo Medina lucía contra la pared, con más de 25 puntos por debajo frente al PRD de Hipólito Mejía, impulsado por el fenómeno popular del “¡Llegó Papá!”.
Muchos veían el panorama oscuro. Otros simplemente esperaban el derrumbe.
Pero en medio de aquella tormenta política, el entonces presidente Leonel Fernández movió una ficha clave: designó a Ernesto Reyna como ministro de Medio Ambiente. Y fue ahí cuando, especialmente en Monte Plata, comenzó a cambiar el juego.
Porque más allá del cargo y la formalidad del despacho, lo que Reyna construyó fue algo que no se compra con encuestas ni con publicidad: conexión real con la gente.
Sin hacer ruido innecesario, sin shows ni estridencias, empezó a ganarse espacio con cercanía, trato humano y presencia constante en las comunidades. Mientras otros hacían política desde oficinas con aire acondicionado, Ernesto caminaba barrios, escuchaba dirigentes y construía relaciones.
Y así, poco a poco, se convirtió en una de las figuras más sólidas del leonelismo en Monte Plata.
No fue obra de la casualidad ni resultado de una campaña improvisada. Fue una construcción política levantada sobre trabajo territorial, confianza y permanencia.
Hoy, esa estructura tiene nombre y espacio dentro de la Fuerza del Pueblo.
Y hay un detalle que no pasa desapercibido: en muchos rincones de la provincia, cuando se menciona a Ernesto Reyna, la reacción suele ser la misma. La gente pregunta por él, quiere verlo, escucharlo y compartir con él.
Eso no se fabrica. Eso se gana.
En tiempos donde abundan los dirigentes de micrófono y redes sociales, Reyna ha construido un liderazgo distinto: menos espuma y más arraigo.
Por eso, sectores populares, clubes, iglesias y comunitarios ven en él una figura cercana, alguien que no aparece solo en campaña ni se desaparece después de los aplausos.
Muchos entienden que un eventual regreso de Leonel Fernández al poder podría representar una etapa de mayor cercanía institucional y más respeto hacia la gente sencilla.
Y en esa visión, Ernesto Reyna aparece como una pieza clave dentro del tablero político de Monte Plata.
No es un hombre de discursos incendiarios ni de aspiraciones anunciadas a bombo y platillo. Pero en política hay liderazgos que no necesitan gritar para sentirse.
Se notan en la calle.
Se escuchan en los barrios.
Y se confirma cuando la gente lo hace suyo.
No se pierdan en lo claro.



