PICANTE

¡El país al revés! Pajarito canta duro: narcos, ruido, cuentos oficiales y un pueblo desesperado

Entre sueños “reveladores”, bocinas descontroladas, rumores en la Policía y promesas que no cuadran con la realidad, la chercha nacional se volvió seria… demasiado seria

 

Buenos días…

¡Cógelo, Picante!En este país hay que decir la verdad en broma… y al que le pique, que se rasque.

Anoche se nos apareció en sueños el famoso pajarito de Maduro -sí, ese mismo- y vino cargado de chismes pesados. Arrancó diciendo que el presidente de Estados Unidos está más activo que nunca.

Que Donald Trump tiene todos los radares prendidos contra el narcotráfico, la narcopolítica y la corrupción administrativa que -según el pajarito-  están haciendo fiesta en países como República Dominicana, dejando más miseria e inseguridad en la calle.

Y no se quedó ahí… El pajarito soltó que la embajadora Francis Campos no duerme. Que está “ahogada” en informes que le llegan desde todos los rincones del país sobre narcos y sus padrinos. Dice que eso parece una novela… pero de terror.

Mientras tanto, aquí abajo, la ministra Faride Raful -que en la oposición era puro fuego- ahora no ha podido ni bajarle dos rayitas al ruido. Basta darse una vuelta por Los Trinitarios, en Santo Domingo Este. Después de las 5:00 p. m., principalmente sábado y domingo, eso es una guerra de bocinas.

¿Y los famosos corredores policiales? Bien, gracias… desaparecieron más rápido que un sueldo quincenal.

Volviendo al pajarito, dice que los informes del Norte, Sur, Nordeste y Este, pero de RD, dan miedo. Y que el microtráfico aquí no solo creció… ¡se graduó con honores! Y lo peor, con protección y sin oposición.

Y espérate… que la cosa se pone más sabrosa. Hay un corre-corre con los llamados “gerentes o directores policiales”, que -según el chisme de pasillo- reciben línea de un tal “José”… pero no el de la Biblia. Dicen que ese “José” quita y pone dentro de la Policía. ¿Será verdad? ¿El presidente Luis Abinader sabe eso… o nadie se atreve a contárselo?

Y ya que estamos en la Policía, seguimos esperando los exequátur del jefe y de su director jurídico. Porque el rumor está fuerte… que no son lo que dicen ser.

Nosotros no afirmamos ni negamos… pero usted sabe que quien calla… otorga. Y el silencio, aunque sea injusto, alimenta el fuego.

Mientras tanto, algunos funcionarios -los que están “en la papa”- quieren vendernos un país de fantasía, señalando que todo está barato, que no hay problemas, que vivimos en un paraíso donde hasta el aire es gratis. ¡Por favor!

Pero, la realidad es otra… el pueblo está haciendo malabares, viendo los precios por las nubes y sintiendo que el dinero no alcanza ni para arrancar la semana.

En redes y discursos todo es azulito… pero en la calle está más oscuro que boca de lobo.

Y la chercha sigue… En cualquier momento aparece uno diciendo que los cangrejos salen solos a ofrecerse, que no hay apagones y que el agua brota en cada esquina.

Pero el ciudadano de a pie sigue sudando la gota gorda, preguntándose si vive en el mismo país que describen los funcionarios.

Antes de irse, el pajarito dejó otro recado: que en “represión y abusos”, el hombre de los espejuelos ya tiene competencia. Que ahora las víctimas no son “comunistas”… sino que “caen en intercambios”. Dice que eso es parte de la famosa reforma… y que “está dando resultados”. ¿Cuáles? Investiguen. Pero, recuerden, la inseguridad sigue en crecimiento.

¡Ajá! Y como si fuera poco, el pajarito se burló cantando que la transparencia en el Estado “era verde, estaba colgada… y un chivo se la comió”.

Y mientras tanto, siguen las amenazas contra el río Boyá, Loma de Managua y todos esos recursos que valen más que cualquier mina.

Ojalá —y esto sí va en serio— el presidente haya tomado decisiones definitivas para evitar el huracán que se gesta en las lomas de San Juan. Porque, si eso estalla… ¿será peor que San Zenón? Aun así, tras los bombazos y la presión sostenida de la ciudadanía, Abinader se vio obligado a ceder, porque cuando un país se une, se hace imposible de ignorar. 

Y al cierre…El caos del tránsito no se resuelve con cuentos. Se enfrenta con decisiones firmes, aplicar la ley, educado y poner gente seria al frente del INTRANT y la DIGESETT. Expertos de verdad. Con carácter. Con mano dura… a lo Frener Bello Arias. No figurines ni improvisados.

Y que se sepa, el caos en el tránsito no se maneja por decreto. Imagínese, el presidente emitiendo un decreto para prohibir los tapones. 

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