
Por Augusto Álvarez
Recientemente se realizó un encuentro entre empresarios del transporte y autoridades del Gobierno, donde se anunció un subsidio millonario para evitar aumentos en el precio del pasaje y proteger a los usuarios.
Sin embargo, cuando comenzaron a aplicarse nuevas tarifas en distintas rutas del país, la población empezó a preguntarse: ¿reciben millones en subsidios y, aun así, aumentan los pasajes?
Durante los 12 años del gobierno del doctor Joaquín Balaguer, el pueblo repetía una frase popular: “Les comemos la fundita y no somos reformistas”.
Hoy, muchos aseguran que algunos empresarios del transporte parecen aplicar su propia versión del refrán: “Cogemos la borona… y aumentamos la tarifa”.
Y como se gritaba en antiguas campañas políticas, pareciera que los transportistas “jugaron extra innings” y terminaron ganándole la partida al Gobierno.
La pregunta sigue en el aire: ¿cómo se explica que los choferes y empresarios reciban subsidios millonarios y, al mismo tiempo, aumenten el costo del transporte de pasajeros y de carga?
¿Estamos ante autoridades con capacidad de regulación o simplemente frente a otra operación de maquillaje y engaño para la población?
Mientras continúan los subsidios, también suben los precios del transporte y se agrava la ya insoportable escalada de la canasta familiar. Y entonces surge otra inquietud aún más preocupante: ¿Qué otro golpe al bolsillo le espera al pueblo dominicano?


