25 de septiembre de 1963: militares y derecha tumbaron al presidente Bosch
Por Augusto Álvarez
Al derrocamiento de un presidente, automáticamente asume el segundo en la línea de sucesión. En el caso del profesor Juan Bosch, el doctor Segundo Armando González careció del poder militar, jurídico y del peso político necesario para enfrentar el golpe.
Tampoco, en el orden constitucional, el doctor Juan Casanova Garrido, presidente del Senado, sin hombres de armas, tuvo alas para volar.
Entonces, quienes activaron el crimen contra la Constitución, dos años después, en 1965, al estallar la rebelión, tuvieron que enfrentarse ante un pueblo en armas.
Tras el golpe de Estado contra el gobierno del presidente Bosch, quedó demostrado quiénes eran unos y quiénes eran los otros. En ese escenario surgieron las luces que alumbraron abril de 1965, con el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, Ramón Monte Arache y sus siempre recordados hombres-ranas, cuya preparación militar parecía equivalente a una fuerza de 1 por 10.
Hoy, al recordar septiembre de 1963 y abril de 1965, surge una pregunta inevitable: ¿cuándo se escribió el epílogo de aquel último episodio?
Se dice que en 1973, con “La navaja de Caracoles”, donde Francisco Alberto Caamaño Deñó libró su última batalla.
Pero la historia no termina en una fecha.
Los acontecimientos de septiembre de 1963, abril de 1965 y Caracoles forman parte de una misma cadena histórica que todavía obliga a República Dominicana a mirar hacia atrás, no para reabrir heridas, sino para entender cómo se rompió el orden constitucional, quiénes participaron y cuáles fueron las consecuencias que marcaron al país durante décadas.



